
Ahora, ya con el PSE en la Alcaldía, la remodelación y la peatonalización de las calles Prado y Mateo Moraza no están entre los planes prioritarios de Lazcoz. La obra «se hará», advierten los portavoces socialistas, pero no hay fecha para que las máquinas entren en ambas arterias. De hecho, los presupuestos de 2008 carecen de una partida para ambos proyectos.
Diversas fuentes municipales sugirieron ayer que el alcalde no está dispuesto a que los vecinos y comerciantes soporten la reforma de la Virgen Blanca para que, acto seguido, comiencen las reformas de las calles anexas. «Se encontró la remodelación de la plaza ya adjudicada por el PP, y sabe que si ahora ordena la mejora de las otras dos calles se le echaría la gente encima. Además, deberían comenzar después del Chupinazo, porque si lo hacen antes del 4 de agosto sería el caos», remarcaron.
Los portavoces del PSE se limitaron a aportar una explicación más concisa que, en realidad, enlaza con las anteriores reflexiones. «El alcalde quiere dar un año sabático de obras al centro de Vitoria. Los ciudadanos ya han sufrido bastante con la instalación del tranvía, pero haremos esas dos mejoras», subrayaron.
Sin continuidad
En la práctica, la Virgen Blanca lucirá en primavera una imagen renovada pero sus arterias adyacentes no le acompañarán en ese cambio de 'look'. Según las previsiones del Ayuntamiento, el céntrico recinto estará terminado el 19 de abril.
El Gabinete Alonso adjudicó la remodelación de la plaza después de tres intentos. La obra provocó una fuerte polémica en el Consistorio, por el rechazo de la oposición, que exigía «un consenso suficiente». Por eso, el primer concurso se quedó en el cajón, el segundo fue paralizado, y el PP organizó una exposición antes de licitar de nuevo el proyecto, que adjudicó el 18 de mayo de 2007, nueve días antes de las elecciones.





