
En el establecimiento había momentos en que había unas cincuenta personas./ Luis Calabor
Agentes de la Policía Municipal de Bilbao han arrestado a cinco personas por su presenta relación con la venta de drogas en un bar que ha sido clausurado el pasado miércoles ante la evidencia de que desde allí se distribuía heroína, cocaína y hachís.
Fuentes del consistorio han informado de que vecinos de la calle Salazar del centro de la capital vizcaína habían alertado a la Policía Municipal de la constante presencia de toxicómanos en torno a varios establecimientos de dicha calle.
Los agentes montaron un dispositivo de vigilancia y comprobaron que efectivamente había momentos en que había unas cincuenta personas en torno a esos locales donde acudían a comprar esas sustancias y que intercambiaban diversos objetos como teléfonos móviles para obtener la droga.
El local que finalmente clausuró la Policía Municipal era el más transitado y el de mayor trasiego de droga, donde toxicómanos y traficantes realizaban las transacciones "impunemente, sin que los responsables del local tomaran medidas para evitarlo", explica la policía.
Además, los agentes observaron que los traficantes llevaban la droga en bolsitas en la boca y, cuando se percataban de la presencia policías uniformados, se las tragaban. Ante tales evidencias, el pasado martes la guardia urbana acudió al bar para identificar a los distribuidores y registrar el local.
Ninguno consumía bebidas
Muchas de las personas que estaban en ese momento en el bar no estaban consumiendo bebidas ya que sólo habían acudido por la droga y además, otros, como el camarero, W.R.L de 25 años, ni siquiera tenían domicilio en España.
En el registro, los policías localizaron 12 bolsas de heroína y cocaína, junto a cuatro bolsas más de marihuana. En el retrete del establecimiento hallaron evidencias de la extracción de la droga que había sido transportada en el recto, junto útiles para su consumo. Así, los agentes arrestaron a M.C.F. de 21 años, M.D. de 22 años y K.M. de 28 años, por un presunto delito de tráfico de drogas y al camarero de local por promover, favorecer y facilitar tanto la venta como el consumo.
Además, la policía municipal clausuró el local pero su arrendataria, G.O.E.M. de 39 años, retiró los precintos y volvió a abrirlo al público, por lo que también fue arrestada por un delito de desobediencia grave y el establecimiento fue cerrado por segunda vez.