
«Cuando yo nací, recuerdo que la gente repetía mucho eso de que los años bisiestos eran de mal agüero, que traían mala suerte. Todavía no entiendo el porqué, cosas de entonces», reconoce María Ángeles Izaola. Las palabras de esta basauritarra sembraron la duda entre sus compañeros y alguno que otro se puso a echar cuentas.
«Qué quieres que te diga, no sé si será así o no, pero yo nací el año que empezó la guerra, en 1936», señala Ramón Alonso. «Pues el 29 de febrero de mi año cayó una nevada horrorosa», evoca Amaia López de Larrucea, que hoy celebra su 52 cumpleaños.
Puestos a darle vueltas a la cabeza, seguro que todos, tanto los 'bisiestos' como el resto de personas, podrían encontrar algo extraño que ocurriese el año en el que vinieron al mundo. Sobre todo, teniendo en cuenta las catástrofes que azotan al planeta. «No creo que el hecho de que haya o no un día 29 signifique que vayan a pasar cosas malas», coincide más de uno. De hecho, la mayoría considera que, de año siniestro, muy poco. «A nosotros no nos ha ocurrido nada raro por ser 'bisiestos'», aseguran.
Lo cierto es que predecir el futuro ya es difícil de por sí como para hacerlo con tres años de antelación. Así que, aprovechando que 2008 es número par, mejor guiarse por aquel refrán que dice: 'Año bisiesto y año de pares, año de azares'.









