
Se les aplicarán sólo «sanciones económicas», cuya cuantía aún no se ha especificado, ya que la normativa castigará una falta administrativa como es «la ocupación del espacio público». En Barcelona, donde ya existe una ordenanza que regula el uso del espacio público para ofrecer servicios sexuales y que considera a las prostitutas como trabajadoras del sexo, se imponen multas de hasta 3.000 euros.
«¿Algún Superman?»
Como la prostitución no está penalizada, el Consistorio bilbaíno esgrimirá los problemas circulatorios que generan los conductores que detienen su coche junto a las chicas y obstaculizan la vía, para atajar la presencia de mujeres que hacen la calle en la zona de Miribilla, explicaron fuentes municipales. Prohibirá que se ejerza la prostitución en la vía pública. «En un mes y medio o dos», la Junta aprobará el borrador y luego continuará el procedimiento habitual, por lo que no habrá ordenanza antes del verano.
La iniciativa nació al resurgir la prostitución de calle, que en Bilbao hacía años que ya no se dejaban ver más que puntualmente en Cortes. Chicas, sobre todo nigerianas, de entre 19 y 25 años, empezaron a apostarse en calles como Askatasuna y Claudio Gallastegui, que vertebran el último ensanche de Bilbao, lo que despertó las críticas vecinales.
El alcalde Iñaki Azkuna afirmó ayer en la sala de plenos que «prostitución ha existido y existirá siempre. ¿Es que ahora el Ayuntamiento va a erradicar la prostitución? ¿Alguien se ha creído 'Superman', o qué?». El primer edil cree que para disponer de herramientas que permitan a los ayuntamientos controlar el problema debe producirse una reforma en las Cortes españolas.
«Llega la Policía Nacional y hace una redada», dijo Maiz, en relación a que la mayoría de las chicas son 'sin papeles', competencia exclusiva del Cuerpo Nacional de Policía; «llega la Policía Municipal y hace lo que puede».










