Antes de su inauguración, los amantes del motor podrán disfrutar con una exhibición de coches. Así lo esperan al menos los promotores del proyecto, los empresarios que gestionan el karting Los Fresnos de Gijón. En concreto, planean organizar una carrera de karts por las calles de Lakua esta primavera. Para ello, se pondrán en contacto en breve con el Ayuntamiento para solicitar los permisos pertinentes.
Con el circuito de velocidad, el centro comercial Lakua aspira a posicionarse como la gran superficie de ocio familiar de referencia en Vitoria. Sus gestores creen, además, que servirá para potenciar el turismo en la capital alavesa, tal como ha sucedido con la pista cubierta de Gijón.
«Cada mes recibe entre 25.000 y 35.000 visitas», afirman. Cifras «perfectamente alcanzables» en Vitoria. Y es que quieren atraer público de las provincias limítrofes. Están convencidos de que centenares de jóvenes acudirán al circuito para celebrar despedidas de solteros. También habrá convenciones de empresas.
El karting dispondrá de una flota de 40 vehículos, pero sólo 16 podrán circular al mismo tiempo. Eso sí, habrá coches adaptados a todos los gustos y necesidades, tanto para niños como para personas discapacitadas.
Uno de los atractivos de las instalaciones de Vitoria, donde se invertirán 3 millones de euros y se crearán 50 empleos, será su sinuoso recorrido, que quedará repartido en dos plantas comunicadas por rampas. Serán 550 metros de asfalto, donde se podrán alcanzar velocidades próximas a los 90 kilómetros por hora. Con estas dimensiones la pista cubierta de Lakua se convertirá en la más grande de España.
Cafetería
Para garantizar la seguridad de los usuarios, el trazado contará con vallas que reducen los impactos. La dirección del establecimiento, que tendrá una zona de cafetería acristalada y una sala de proyección de audiovisuales, podrá frenar asimismo el motor de los vehículos con un mando distancia. Y es que los locos del volante no tendrán cabida en el karting.
El circuito será fundamentalmente un espacio lúdico. Pero también se organizarán cursos de seguridad vial. Su idea es enseñar a conducir en condiciones extremas y a reaccionar ante imprevistos. Los promotores creen que el circuito servirá así para «quitar el mono de velocidad» de la gente.





