Y es que los idiomas nunca han supuesto un problema para Pedro. «Soy trilingüe. De hecho, domino el inglés, el francés y, por supuesto, el castellano», sostiene. Pero aquí no acaban sus conocimientos lingüísticos. «Hablo alemán fluido, el euskera tendría que revisarlo y controlo el mandarín a nivel conversacional. Las reuniones de trabajo las hago con un traductor, pero en la comida posterior me desenvuelvo en esta lengua», asegura. Todo un profesional.





