
En la actualidad, muchos conductores tienen que viajar a Madrid o Francia para alquilar una pista por la que pagan hasta 50 euros cada 20 minutos de uso. Ante esta situación, los amantes de las dos ruedas han decidido buscar un terreno para desfogarse. «Se podría construir junto a las antenas de Guriezo», propone Magdaleno, recordando que en la zona hay más de diez hectáreas de terreno a 560 metros de altura. «Habilitarlo costaría unos tres millones de euros, pero, una vez echara a andar, se financiaría sólo», asegura. Y es que más de 23.000 aficionados federados en el norte son «toda una garantía».
En su contra tienen la mala fama derivada de los accidentes y de las cabriolas de algún que otro inconsciente. «Nos la han dado tres bobos en 'YouTube'», asegura Magdaleno en medio de la marea de motoristas que ayer por la tarde cubrieron de forma ordenada y sin altercado alguno la pronunciada curva del mirador de Antonio Ruiz.
El lugar escogido no era casual. Ese tramo de carretera mantiene una estrecha relación con las dos ruedas. «Aquí es donde muchos aficionados han aprendido a tocar el suelo con la rodilla», explica el portavoz. Una fama de la que también se han hecho eco las autoridades, motivo por el que en Liendo son frecuentes los controles de tráfico. «Somos sospechosos de todo, te miran hasta el dibujo de la rueda», protesta un aficionado de Ampuero, Ángel López.
«Celo» sancionador
Las multas, que en los últimos años superan ya el medio millar en un recorrido de apenas cinco kilómetros, eran otro de los motivos de protesta. Tal es el caso de Begoña Deigo y Raquel Prieto. Aunque la última es «todavía novata», Begoña ya lleva 18 años sobre la moto. Esta misma semana viajará hasta el circuito de Poo, en Francia, para poner al límite su máquina. Dice que en carretera es precavida, algo que no le ha librado del «celo» sancionador de la Policía. «Me han multado por muchas cosas, hasta porque la matrícula no se leía bien», lamenta.










