
Con esas cargas y rodeada de estrecheces, no fue capaz de hacer frente al alquiler de la finca durante meses. Hubo una denuncia por impago y, hace dos semanas, se procedió a su desalojo por orden del juez. La señora, que padece un transtorno psicológico, fue ingresada en una residencia vitoriana y separada de lo que más quería. Cuando se revisó el estado de lo que había sido su hogar se descubrieron casi medio centenar de perros. Algunos ya habían muerto por inanición. La mayoría estaban desnutridos, y había muchos que se habían asilvestrado y rehuían el contacto humano.
Tres en adopción
Ahora, veinte de esos animales han sido trasladados al centro de protección animal de Vitoria y, según fuentes municipales, tres ya han sido acogidos en adopción. El resto, otros veinte, continuarán en Altube hasta que haya sitio para darles cabida en el centro vitoriano. Mientras tanto, personal de ese equipamiento acude a la finca cada día para cuidarlos.
El problema venía de largo. Según explicaron fuentes municipales de Zuia, desde hacía meses la Diputación y el Ayuntamiento sabían de la precaria situación que padecía la guardería de Altube. Incluso se pidió autorización judicial para entrar en la finca, pero fue denegada al tratarse de una propiedad privada. Los servicios sociales también trataron de intervenir, aunque sin éxito, porque la señora decía que «a sus perros no les tocaba nadie». Y se temía que, en caso de arrebatarle los animales, pudiese crear una situación muy delicada.
Incluso intervino la Asociación Protectora de Animales SOS Vitoria. «Desde hacía tiempo había un problema grande», reconoce su presidente, Martín Martín. «Hace dos meses o así tratamos de hablar con la señora, y ya vimos que no estaba muy equilibrada. No nos dejó ayudarla».
De manera paralela, los propietarios de la finca habían denunciado a la responsable de la residencia canina por impago de la renta. Y por esta vía llegó la solución. El juez ordenó su desalojo y, con la vía libre para entrar en la finca, las administraciones confirmaron sus temores. Según fuentes fuentes del Ayuntamiento de Zuia, «la situación era terrorífica».
Traslado a Vitoria
Por fin pudo intervenir el centro de protección animal de Vitoria. Según explican fuentes municipales, esta institución tiene un convenio con la Diputación según el cual se compromete a hacerse cargo de los perros abandonados en la provincia. Aunque en este caso no se puede hablar de abandono propiamente dicho, ya se ha trasladado a una veintena de ellos, y tres han tenido la fortuna de ser acogidos en hogares vitorianos. En otros casos, a través del obligatorio microchip, se localiza a sus dueños. Los nuevos inquilinos de la finca de Altube tienen pensado utilizarla como criadero de perros.





