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La baja de Weis enciende las alarmas
Mañana será operado de una doble fractura en la mano derecha y estará seis semanas alejado de las canchas

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La baja de Weis enciende las alarmas
DESACTIVADO. Weis posa con la mano escayolada. / BORJA AGUDO
Al iurbentia no dejan de crecerle los problemas. El último, conocido ayer, es el mayor imaginable. Por centímetros y repercusión. Lucas Recker y Martin Rancik reciben en el club de los ausentes a Fred Weis. El internacional francés se presentaba ayer en un acto organizado por APD y la Fundación Bilbao Basket con su mano derecha esculpida en yeso. No había entrenado y abandonó La Casilla el sábado con toda normalidad en el aspecto físico. No medió dolor. Sólo la advertencia de una fuerte inflamación. Cuando escuchó el diagnóstico, «casi me caigo, no me lo podía creer». Doble fractura en el quinto metacarpiano de la mano derecha, intervención quirúrgica programada para mañana y un plazo de seis semanas de recuperación.

La incomprensión del techo del iurbentia es imaginable. «He jugado con dedos de las manos rotos y con dolor y con esta fractura que no me duele nada tengo que operarme. No tengo ni idea de cuándo me la pudo hacer. Tuvo que ser en el partido contra el Joventut, pero no sentí ningún golpe, nada, en esa zona». Tras concluir el choque del sábado inició un viaje a Francia por motivos familiares. Pudo conducir sin problemas aunque le alarmó la inflamación que presentaba su mano. Cuando ayer por la mañana el cuadro incluyó una coloración azulada, Fred Weis se preocupó. «Le llamé al 'doc' y le dije que creía que me había roto la mano, aunque no me ha dolido nada en ningún momento». Vaticinio acertado.

Asumida la lógica decepción, Weis tuvo un recordatorio inmediato para su equipo. «Lo primero que he pensado, soy sincero, es menos mal que el equipo está salvado». Reconfortado por la evidencia de que nadie elige sus lesiones, el internacional francés apuntó que «no podría vivir pensando que por mi culpa al equipo le sucede algo malo». Aunque compaginó el malestar del momento con su inefable sentido del humor, el jugador más utilizado por Txus Vidorreta percibe el plazo de recuperación de seis semanas como «un mundo, mucho tiempo. Espero que sea menos». De hecho, el jugador intentó ayer convencer en vano al equipo médico que le atendió de la posibilidad de retrasar su paso por el quirófano y jugar con alguna protección en la mano lastimada.

Mal antecedente

Imposible. La fractura con desplazamiento que sufre Weis sólo puede ser solucionada con una operación, posiblemente con una técnica de colocación de una aguja de fijación intramedular. La intervención contará con anestesia local y no impedirá al paciente dormir el miércoles en su domicilio. Será la quinta operación en el historial del galo, que no guarda un buen recuerdo de la última. «Fue en la otra mano, me pusieron anestesia local y se me fue el efecto en mitad de la operación. Quería morirme. Ahora les he dicho que me duerman entero, me han dicho que no es necesario, pero les he pedido que entonces me pongan el triple de dosis porque no quiero volver a pasar por aquello».

Txus Vidorreta tiene, así, trabajo extra ya que deberá volver la mirada de nuevo al mercado. En seis semanas, plazo previsto para la baja del francés, el iurbentia se las verá con Akasvayu, TAU, ViveMenorca, Real Madrid, Unicaja, Estudiantes y Grupo Capitol. Por eso se buscará un relevo temporal para el juego interior. El plazo de recuperación de Martin Rancik parece ir adelantado a lo esperado y la próxima semana se le realizará una nueva exploración, pero parece descartado que se pueda forzar su vuelta a las canchas. El doctor Mikel Sánchez ya advirtió al ansioso jugador eslovaco de que una fractura grave en su rodilla lesionada le conduciría a seis meses de baja.

Sin Recker, Rancik y Weis, el iurbentia ha perdido ya a tres efectivos básicos en su juego. La riqueza defensiva del francés -tanto en el uno contra uno como la intimidación y ayudas- puede ser la carencia más compleja de solucionar para un equipo que se tendrá que presentar el sábado en Girona con Banic y Pasalic como islotes interiores más el debut de Mile Ilic. Afortunadamente, pese a tanto revés, el objetivo del 'play-off' sigue siendo una realidad tangible. A once jornadas para el final de la liga regular, los hombres de negro gozan de cinco triunfos de renta. Si ganan tres partidos más obligarían al actual noveno clasificado -que tiene 10 triunfos- a sumar al menos ocho en once jornadas. Improbable. Y es el peor de los casos.
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