
Hasta el momento, todos los pronunciamientos de las instituciones vascas en relación a este asunto se han alineado con Galán y expresado un frontal rechazo a una eventual alianza de ACS y EDF para asaltar la eléctrica vasca y luego repartirse sus activos. De hecho, el primero en valorar esta posibilidad en el País Vasco fue el propio Urkullu, quien se manifestó contra eventuales «operaciones económicas dirigidas por empresas públicas de países europeos contra empresas arraigadas en Euskadi y que pudieran tener, quizás, el consentimiento a modo de contrapartida del Gobierno español». El senador del PNV Xabier Albistur criticó directamente a la constructora al considerar una «frivolidad que uno de los accionistas de referencia de la compañía se esté prestando a este juego».
Galán se ha esforzado mucho en recabar estos apoyos en el País Vasco y en entablar con Urkullu unas relaciones tan buenas como las que mantenía con su antecesor, Josu Jon Imaz. Recientemente presentó al actual líder del PNV ante la élite empresarial en Madrid.
La BBK
La BBK, que es el segundo mayor accionista de Iberdrola con el 7,7%, también se ha pronunciado contra el posible «troceo de la eléctrica o su control por una empresa pública extranjera». En un principio, el presidente de la caja de ahorros, Xabier de Irala, que mantiene buenas relaciones con Florentino Pérez, apoyó la entrada de ACS en el capital de la compañía al considerar que le proporcionaba el blindaje accionarial que necesitaba. Pero ahora la caja no está satisfecha con la deriva de los acontecimientos. Primero, el ex presidente del Real Madrid se empeñó en fusionar Iberdrola con Unión Fenosa pero, ante el rechazo de Galán a este planteamiento, salió a la búsqueda de EDF.
Aunque no ha trascendido el contenido del encuentro entre Florentino Pérez e Iñigo Urkullu, el presidente de ACS se está empleando en tratar de convencer a sus interlocutores de que su propósito en Iberdrola no es otro que construir un gran campeón nacional a partir de la eléctrica vasca, con la garantía de que la sede permanecerá en Euskadi. Y, en la misma línea, acostumbra a hacer hincapié en que Iberdrola necesita desesperadamente entrar en sus planteamientos de fusión nacional y reordenamiento del sector porque en la actualidad es vulnerable a una OPA hostil de los gigantes europeos, ya sea EDF o la alemana Eon.
Lo que es una incógnita es qué fórmula propone Pérez para alcanzar estos objetivos en Iberdrola. De hecho, ACS, que controla el 13% de la eléctrica, está casi al límite del endeudamiento y carece de capacidad financiera para elevar mucho más ese porcentaje. Así que es de esperar que, o bien insista en la fusión con Fenosa o bien plantee alguna alternativa novedosa, como vender su participación en esta última para hacerse fuerte en la elétrica vasca y quizás abordar más tarde la integración con Gas Natural.








