El portavoz de Gazprom, Serguéi Kupriánov, anunció en rueda de prensa una nueva reducción en el abastecimiento a Ucrania, hasta dejarlo en la mitad de su volumen habitual. El lunes, Kupriánov ya informó de una disminución del caudal de gas en una cuarta parte, que luego en realidad resultó ser del 35%. El representante del gigante energético ruso reiteró que tales sanciones se deben a que Ucrania mantiene una deuda de 395 millones de euros, sólo en lo que se refiere a lo que va de 2008. Al parecer, no ha reembolsado tampoco otros 658 millones de la factura del año pasado. Kupriánov dijo también que las autoridades de Kiev no han firmado aún los contratos de compra para 2008 y que una delegación procedente de Ucrania, que debería estar ya en Moscú, «no ha llegado todavía».
La respuesta no se hizo esperar. Naftogaz alerta en un comunicado que «el tránsito ininterrumpido de gas para los consumidores europeos se podrá garantizar mientras la seguridad energética de Ucrania no se vea amenazada». La nota previene que, si la situación lo requiere, «Naftogaz se reserva el derecho de introducir sanciones asimétricas para defender los intereses de los usuarios ucranianos». Asegura, además, que «todos los documentos necesarios para resolver la situación están ya enviados a Moscú».








