Tras una década de trabajo, cuentan con trece voluntarios dispuestos a acompañar durante una hora semanal a enfermos y otros cinco «a los que recurrimos en casos excepcionales», aclaró Urquijo. Entre todos acompañan a casi una treintena de mayores.
«A unos los atendemos en sus casas, siempre con el consentimiento de la familia y, a otros, en la residencia». Incluso, se muestran dispuestos a suplir a los familiares cuando los enfermos tienen que visitar al médico, salir a pasear o servir de respiro a los cuidadores. En la residencia, estos voluntarios organizan juegos para que los pacientes puedan relacionarse con otras personas.
Altruismo
Realizan su labor de forma altruista, sin percibir ninguna compensación económica a cambio. Urquijo realizó un llamamiento a las personas que deseen colaborar como voluntarios y a las que deseen ser visitadas para ampliar su actividad paliando situaciones que de otro modo, no estarían atendidas.
Los voluntarios reciben formación para poder atender adecuadamente a los enfermos. «Recibimos cursos especializados en las residencias de Amurrio y de Llodio», aclaró Urquijo.
Los encuentros siempre resultan enriquecedores «porque comentamos asuntos de la actualidad, que les interesan y a veces situaciones personales». La asociación celebra anualmente en el mes de mayo el Día el Enfermo, que sirve como excusa para que todos los participantes en el programa se reúnan y compartan unas horas de encuentro. Además mantienen contacto con un grupo parroquial que organiza anualmente peregrinaciones a Lourdes en las que han participado en varias ocasiones enfermos, familiares y voluntarios.
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