
En el aeródromo existen actualmente dos vallados de seguridad: el perimetral -donde están los Bomberos- y el crítico -zona de pistas, principalmente-. Para pasar de una franja de terreno a la otra es obligatorio atravesar un férreo control de la Guardia Civil. Cada vez que se produce, por ejemplo, un repostaje con pasajeros a bordo, los profesionales en la extinción de incendios se ven sometidos a un registro y una inspección completa de su vehículo.
A partir del lunes, el parque de Bomberos quedará dentro del área crítica, por lo que los rigurosos cacheos se realizarán más allá de sus dependencias. Con ello se consigue un doble objetivo: mejorar la protección del recinto y resolver un conflicto que se ha enquistado en las últimas semanas con la apertura de diversos expedientes -se sancionó a tres operarios en 2007- y la salida a la palestra del comité de empresa del aeropuerto, que denunció públicamente la situación «insoportable» que padecían. A cambio, los trabajadores tendrán que pasar una revisión exhaustiva en las entradas. Pero sólo se producirá una vez al día y podrán desarrollar su labor con la normalidad que reclamaban.
«Todos los medios»
El acuerdo se adoptó ayer en una reunión que mantuvieron los representantes sindicales con los responsables de la seguridad y con Aena. Al término del encuentro, la sociedad pública que gestiona los aeropuertos en España aseguró que pondrá «la voluntad y «todos los medios a su alcance» para aumentar la «operatividad» de los Bomberos.
Los expertos en emergencias han pedido también que se modifique una de las puertas blindadas que dan acceso a las pistas, ya que no es frágil, es decir, no puede ser derribada por el coche de Bomberos en caso de una emergencia realmente grave.




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