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«El humo me quemaba la garganta y no veía nada»
06.03.08 -

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«El humo me quemaba la garganta y no veía nada»
A SALVO. Vecinos aguardan en el polideportivo su vuelta a casa.
A salvo, aunque con el susto aún grabado en el rostro, los vecinos desalojados aguardaban ayer impacientes el regreso a sus hogares. Algunos llevaban en el polideportivo Pachi Torre desde las cinco menos cuarto de la mañana. Efectivos de Protección Civil y la DYA se habían encargado de trasladarles hasta allí y de proporcionarles mantas y un reparador desayuno, que incluía fruta y bollería.

Les ayudó a olvidar por un rato el mal trago que habían pasado minutos antes. «Había mucho humo en la cocina y no veía nada. Si llego a estar en mi habitación, no lo cuento. Después he oído a los bomberos dar golpes en la puerta gritando que teníamos que salir. He pillado una bata y he salido tal cual a la calle», relataba Juan Rodríguez, vecino del portal número 18 de la calle Doctor Díaz Munio, situado muy cerca del foco del incendio.

«Había un olor a rueda quemada imposible de aguantar», comentaba Álvaro Llantada. «Sí, no va a haber quien lo quite», apuntó otro residente. «No veía nada y el humo me quemaba la garganta, así que sólo pensaba en salir de allí y cogí el ascensor. Ya sé que no se debe hacer, pero...», se disculpaba María Argentina González.

Angustia por el piso

Al enterarse de la noticia, muchos familiares acudieron al Pachi Torre en busca de sus allegados. Como María Fernández, que llegó a toda prisa desde Santander para ver cómo estaba su madre. Otra mujer muy preocupada era Pilar, que había sido evacuada junto a sus dos hijos y «no veía el momento» de recobrar la tranquilidad.

Como no les dejaban acceder a sus viviendas ni a los garajes, todos se preguntaban con angustia si sus pisos y sus vehículos habrían sufrido algún daño. Era el caso de Javier Perales, que acababa de estrenar hacía un mes un 'Ford Focus' y no sabía si seguía intacto. «Lo que no es normal es que este garaje tenga sólo una entrada», criticaba el joven.

David Urruela, director de un gimnasio situado sobre el foco del incendio fue uno de los más perjudicados. «El fuego ha levantando 450 metros cuadrados de suelo y ha estropeado máquinas muy difíciles de arreglar. Sólo las de 'cardio' suman 30.000 euros», lamentaba.

Entre los que se acercaron al polideportivo estaba el alcalde de Castro Urdiales, Fernando Muguruza, que intentó reconfortar a los afectados al tiempo que les servía café. Acudió al lugar de los hechos al poco de saltar las alarmas, lo que contribuyó a levantar el ánimo a muchos residentes. «Se ha portado muy bien con nosotros, ha venido a vernos varias veces», elogiaban ayer varias afectadas.
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