
Descartada la opción de Armentia, las dudas se ciernen sobre el futuro emplazamiento. Ya existe una alternativa, pero la Diputación ha optado por ocultarla para evitar una contestación social que repercuta en los propios menores. «Los trámites están muy avanzados. Lo que puede decir -apuntó- es que se abrirá en verano y que tendrá un aforo mínimo de 24 personas».
Mientras este nuevo recurso se convierte en una realidad, la Diputación ha tomado medidas de urgencia para paliar la «saturación» del centro de la Cruz Roja. Ayer mismo, seis jóvenes fueron trasladados a un piso de emancipación provisional gestionado por Jesús Obrero. Ahora, el número de chavales que sigue en Zabaltzen es de 22 -su capacidad inicial era para 12-.
A este piso se ha derivado a seis jóvenes que cumplirán la mayoría de edad antes del 31 de mayo. A partir de esta fecha, y según el convenio alcanzado con la Diputación, la orden jesuita habilitará un piso con carácter permanente que sustituirá al ahora abierto. Esta vivienda se sumará a la de emancipación foral inaugurada el 1 de diciembre y al apartamento que ya existe en el albergue Carlos Abaitua. En cada uno viven seis chavales.
Otra de las dudas que no despejó la diputada es si la apertura del nuevo centro supondrá el cierre definitivo del de la Cruz Roja, que está en situación de provisionalidad desde junio de 2003. «No puedo hacer una afirmación tajante al respecto», señaló.
Documentación falsa
La supuesta falsedad de la documentación de 13 de los menores de Zabaltzen pasó de puntillas. Como adelantó EL CORREO, la Diputación ya ha remitido a la Brigada de Extranjería del Cuerpo Nacional de Policía los primeros pasaportes de jóvenes cuya prueba ósea ha revelado que son mayores de edad.
Solaguren se limitó a destacar la «buena relación» que existe con la Fiscalía y con la Subdelegación del Gobierno en Álava -con quienes se reunió a mediados del pasado mes-, y a explicar que lo que se ha hecho es abrir un cauce de comunicación para evitar este tipo de situaciones.
Pero la comparecencia también tuvo su dosis de rifirrafe político. Mientras la diputada se refirió a los mandatos del PP para reprocharles que «no habían hecho nada», la procuradora popular Ana Morales denunció el «boicot» que sufrieron entonces para abrir dos centros fuera de Vitoria.«La Diputación continúa sumida en la improvisación», denunció tras tachar de «pobres» las explicaciones de Solaguren.





