
«Zorgo es un villano de serie B, un malvado pop sacado de tebeos de superhéroes o películas de James Bond», explica sobre la inoperante criatura su máximo impulsor. «Es un tipo megalómano, y hasta cierto punto naïf, cuyo esfuerzo lo dedica exclusivamente a inventar planes de dominación mundial y hacer la puñeta a los estados democráticos y libres». Sus desventuras aparecieron publicadas entre 2004 y 2006. «Maikel, el director de 'Mister K', me pidió algo relacionado con monstruos», cuenta el dibujante. «Tras darle varias vueltas al asunto, le presenté a este tipo que más bien tiraba a científico loco. Les gustó la idea porque permitía un tipo de humor un poco más negro y ácido de lo habitual». Ahora la editorial Dibbuks ha reunido las planchas para el regocijo de aficionados completistas y amantes de la ciencia-ficción, parodiada con cariño y atención. «Es un género al que le tengo mucho cariño, he crecido leyendo tebeos fantásticos, viendo películas como Planeta Prohibido o Blade Runner... Lo importante de la ciencia ficción es que es un buen vehículo para hablar de una manera más o menos sutil sobre lo que está pasando ahora mismo».
Manolito y los Tochobots
Zorgo, ayudado por su fiel ayudante Manolito y un ejército de Tochobots (robots gigantes de impagable diseño), pretende con más ilusión que acierto dominar el planeta, pero sus pérfidos planes nunca salen bien. Bustos afirma con sorna haberse inspirado «en las películas del subgénero pavo-pretende-dominar-el-mundo-con-su-Commodore-64 y los noticiarios de Antena 3». Autores como Jack Kirby, Tezuka, Harvey Kurtzman, Gallardo y Javier Olivares son sus mayores influencias en el apartado gráfico. Su buen hacer es notable en obras de lectura obligada como 'Rayos y centellas' y 'Residuos', ambas con guión de David Muñoz. Las ideas para sus historietas, cuando no es un libreto ajeno, las toma «de aquí y de allá. De lo que veo, leo... Ya me gustaría tener una máquina a la que le pudieses meter cuatro frases al azar y te crease en un pispás un gag estupendo. Lo gracioso es que en ocasiones uno lee algo relacionado sobre la corrupción urbanística o el creciente fundamentalismo religioso y después de darle varias vueltas termina aplicándolo en alguna aventura de Zorgo».








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