
Ventajas.
Ayuda al cálculo matemático: se ha comprobado que las áreas cerebrales que se utilizan en ambas actividades son las mismas.
Mejora la visualización del espacio: es una herramienta auxiliar para enseñar a lo más pequeños los conceptos de arriba, abajo, izquierda y derecha.
Anticipa la coordinación de movimientos cartesianos que los niños estudian en sexto de primaria.
Ayuda al autodominio personal: el ajedrez enseña a contener la euforia cuando se gana y a no deprimirse cuando las cosas van mal.
Fomenta la resistencia frente a la adversidad: hay que ser críticos y analizar las jugadas.
Promueve la prudencia: de ahí la norma de 'pieza tocada, pieza movida'.
Enseña a ser respetuoso con el contrario: no nos reímos ni damos saltos de alegría cuando ganamos.
Fomenta el compañerismo: el ajedrez es un juego y se practica con los amigos, no con los enemigo.
Y la nobleza: la noción de jaque significa advertir al rey contrario de que está en peligro.
Peligros
El ajedrez es una disciplina mental y en ellas todos los 'ticks' mentales se multiplican.
Ser un superdotado tiene grandes ventajas, pero también muchos inconvenientes: Del exceso de relacionar los datos entre sí puede surgir una paranoia. Si empieza a desempeñar distintas facetas en la vida, puede aparecer una esquizofrenia. Si se obsesiona por los pequeños detalles, le sale un maniaco de los que se sientan siempre en el mismo ritual o colocan sistemáticamente las piezas en orden.
Ajedrezómanos: Cuando te absorbe una faceta física, tu mente se relaja y descansa. En cambio, si te atrapa una disciplina mental, las endorfinas que se disparan en el cerebro hacen sentir tanto placer que se convierte en una adicción. El ajedrez engancha mucho; pero para dosificarlo están los buenos monitores y los buenos padres. A veces se une el talento a la inteligencia y sale un genio; nunca se sabe cuándo eso puede suceder.









