
EN CIFRAS
El soleado invierno se ha aliado con los responsables forales y ha permitido agilizar las tareas de asfaltado. La del corredor del Cadagua, sin embargo, es la historia de una carrera de obstáculos. Desde que se abrió el primer tramo -la variante de Balmaseda- en 1990, ha ido avanzando en función de la disponibilidad presupuestaria y la propia complejidad de las obras. En el Departamento de Obras Públicas nadie duda de que sus últimos eslabones, las variantes de Alonsotegi y Zaramillo, son los tajos más difíciles a los que se ha enfrentado la Diputación.
El trazado es de autovía en casi todo el recorrido, hasta Aranguren, y de vía rápida desde allí hasta Balmaseda. Si la inversión total asciende a 257 millones de euros, los últimos tramos, los que enlazan Bilbao y Sodupe, se han llevado por delante casi la mitad del presupuesto. El que está a punto de inaugurarse ha costado 74 millones, lo que supone una media de 15 por kilómetro, y ha sido el más difícil de todos, ya que a la abrupta orografía del valle se unía la presencia de una falla geológica. El pasado verano, tras unos días de intensas lluvias, se produjo un derrumbe de «400.000 metros cúbicos de tierra», recordó ayer Hidalgo. Esto impuso un nuevo retraso e impidió cumplir el compromiso de completar el corredor en 2007, que la Diputación adquirió en las Juntas Generales ante la insistencia de los alcaldes de Las Encartaciones.
Tiempos de viaje
El corredor ha ido liberando a su paso los cascos urbanos de varios municipios. Zalla, por ejemplo, se despidió de 7.000 vehículos y Alonsotegi, de 24.000. El trazado entre Arbuio y Sodupe, que entra en territorio alavés a la altura de Okondo, oxigenará dos puntos conflictivos, la travesía de Zaramillo y el barrio de La Cuadra, en Güeñes.
Además, contribuirá a reducir de forma sustancial los tiempos de viaje en una comarca que ha sufrido años de aislamiento. A partir del 13 de marzo, Balmaseda estará a 17 minutos de Bilbao, Zalla a 14 y Sodupe a sólo 9. Mejor dicho, del acceso a la ciudad. «Lo que cuesta entrar en Bilbao es otra incógnita, pero estarán a las puertas», recalcó Hidalgo. «Desde el punto medio del corredor, el tiempo de llegada va a ser menor que para la gente que vive en la zona urbana de la margen derecha o para mí, que vengo de Trapagaran», concluyó.









