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ÁLAVA
200 sensores para detectar las fugas
09.03.08 -

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Vitoria cuenta con 200 sensores electrónicos que sirven para detectar cualquier fallo en la red de suministro de agua. Estos aparatos, invisibles para el ciudadano, realizan un trabajo capital para evitar que llegue el momento más temido por Amvisa: cuando una tubería de agua revienta y el agua lo inunda todo.

Los sensores son móviles, así que los técnicos pueden trasladarlos de un lado a otro. Los dispositivos están colocados de tal manera que abarcan todo el mapa urbano, por todos los barrios, de una punta a otra. Se instalan debajo de las arquetas de suministro, donde están las llaves del agua, y registran el funcionamiento de las tuberías las 24 horas.

De noche

Los operarios conocen esos datos de una forma muy sencilla. Cuentan con un aparato similar a un teléfono móvil conectado con los sensores. Se montan en un coche con él y pasan por las calles en las que están colocados los 'chivatos', que transmiten al celular sus resultados.

Después, los técnicos trasladan esos registros a un ordenador. ¿Cómo saben si existe una fuga? En ocasiones, por pura lógica. Daniel Estévez, gerente de Esconsu y experto en redes de abastecimiento, pone un ejemplo gráfico. Los datos más representativos son los que revelan el trasiego de las canalizaciones de agua entre las 3 y las 5 de la mañana. En teoría la ciudad duerme a esas horas, así que los consumos son mínimos. «Se ven las fugas al instante. Pero hay que tener cuidado y analizar todas las variables. No es lo mismo pasar por el centro que por Aguirrelanda. Quizá en la segunda calle los bomberos estén llenando un camión y no haya nada raro», advierte.

Si existe una incidencia, los técnicos vuelven con un aparato llamado correlador, un sensor acústico similar a un detector de minas, que pasan sobre la acera. Si en realidad hay una fuga, los operarios la localizan. Después abren la calle y reparan el fallo antes de que el problema alcance cotas mayores.
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