Tristeza en respuesta a lo que siente y desea mi corazón y decepción porque, a mi modo de ver, el Athletic debe plasmar sobre el campo la diferencia de calidad que separa a uno y otro conjunto. Y en absoluto hablo desde el menosprecio. Ni mucho menos. Es más, desde aquí mi admiración por el compromiso y la respuesta colectiva del equipo castellano, un conjunto modesto mezcla de veteranía y juventud, generoso y sacrificado hasta la extenuación en su esfuerzo y osado, e incluso yo diría suicida, en muchas de sus batallas. Pero a partir de aquí, aunque resulta evidente que nadie -y menos nosotros- gana los partidos sin bajarse del autobús, entiendo que las posibilidades, los argumentos y el talento futbolístico de los hombres de Caparrós deben imponerse en un encuentro trascendental como el de hoy.
Es obvio que tampoco nos sobra nada pero lo que tenemos debemos destaparlo. Y, sinceramente, creo que el equipo ha mostrado menos de lo que tiene. Por ello sigo manteniendo ese margen de optimismo que me impide aceptar que sufriremos hasta el último suspiro. Lo contrario sería firmar una nueva decepción cuando todavía es posible evitarla.
Tácticamente, el técnico de Zaldibar apuesta por un fútbol de presión en campo contrario obligando a su defensa a adelantar las líneas, achicar el campo y convivir con el consabido riesgo de un enorme espacio a su espalda. Y así, con ese órdago futbolístico, los vallisoletanos han alternado importantes victorias a domicilio -Espanyol, Zaragoza, Getafe y Murcia- con derrotas prolíficas en goles -Mallorca (4-2), Atlético de Madrid (4-3), Dépor (3-1) - e incluso un auténtico descosido en el Bernabéu (7-0).
Hoy, finalmente, no podrán contar con Joseba Llorente. El ariete de Hondarribia, con sus 13 dianas, se ha convertido, exceptuando al 'británico' Torres -15 dianas con el Liverpool-, en el jugador más fértil de los seleccionables para la próxima Eurocopa, por delante tanto de los bendecidos por Aragonés como de los postulados por algún que otro 'gurú'. Una importante baja para los del Pisuerga, que, sin embargo, se verá compensada por la doble ausencia de Yeste y 'Etxebe' en el bando rojiblanco; dos futbolistas que por las condiciones del choque, la singularidad del rival y las características que les definen a cada uno de ellos también hubiesen podido influir de forma decisiva en el desenlace del encuentro. ¿Quién pierde más? Yo diría que el Athletic, aunque posiblemente todo dependa del cristal con que se mire.
Por todo ello, en el acierto de un jugador como Orbaiz -sensacional y decisivo con sus pases en Almería- y en la irrupción de los hombres de segunda línea -Susaeta, Gabilondo - podría estar la llave para abrir el cofre castellano, descorchar la alegría en una Catedral, con total seguridad, abarrotada y entregada como en sus mejores galas y conquistar finalmente tres puntos con auténtico sabor a tesoro.








