Las instituciones vascas defienden dos condiciones: que Iberdrola no sea troceada y que se mantenga su sede en el País Vasco. Siempre que se respeten estos dos requisitos, están dispuestas a estudiar todas las opciones que se planteen. También entienden que, en las circunstancias actuales, la eléctrica no está lo suficientemente protegida ante una eventual OPA hostil, con lo que están abiertas a participar en la reordenación del sector.
De ahí que el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, no haya tenido ningún reparo en reunirse con Florentino Pérez, a la vez que mantiene contactos con Galán. Ni el partido ni la caja de ahorros, según fuentes cercanas, están cómodos con el enfrentamiento entre ambos y quieren una solución que brinde estabilidad a Iberdrola.









