
-Ahora que los españoles nos aproximamos a suecos y holandeses con 177 centímetros, ¿Unax sigue sin dar la talla?
-No sé si vamos creciendo, pero nuestra generación es aún muy chiquitita. Por lo menos, la mía.
-¿Espera tocar techo?
-Espero que no haya techo. Ja, ja.
-Habitual de producciones internacionales, ¿busca fuera lo que no le da el cine de andar por casa?
-¿Hay que abrir puertas! Me vienen personajes y viajo un montón, que es lo que más me gusta.
-Protagonista del film colombiano más taquillero de la historia, ¿no deja chupar cámara a los demás?
-Je, je. Fue un gustazo trabajar en 'Rosario Tijeras' y jugábamos con ventaja. La novela en que está basada es también la más leída en la historia de Colombia.
-Rueda con Julianne Moore, Belén Rueda, Elena Anaya ¿Cómo se las apaña para abarcar tanto?
-Me obsesiono con los personajes e intento dar lo mejor de mí. Todas las estrellas o semiestrellas que conozco me han apoyado.
-«El físico me ayudó en mi carrera». ¿Le sigue echando una mano?
-El físico siempre ayuda a nivel mediático.
-«Las escenas de sexo siempre me dan pudor». ¿Sigue sin pillarles el punto?
-No, hombre, son coreografías difíciles y, a veces, llenas de tensión. Es difícil relajarse, pero, al final, uno lo consigue. Depende de tu compañero o compañera.
-¿Sigue siendo mayoritariamente femenino su público?
-No. Lo fue en los inicios, pero no hoy en día; ya es paritario.
-Esquizofrénico en 'Frío sol de invierno', frecuentador de ambiente sórdidos en 'Volverás' ¿Le ponen los papeles duros?
-Duros no. Normalmente, la fama que tengo es de problemático.
-¿Justifica esa fama?
-Dentro de mis personajes. Ja, ja. Son papeles carnosos, con muchos lados por donde cogerlos. Siempre me gusta complicarme la vida.
-¿Algunos de sus papeles tienen más vida que la suya propia?
-Hummm... El personaje más difícil es uno mismo.
-Crecidito, pero ¿sigue sin superar su fobia a los payasos?
-Ja, ja. Desde siempre me han dado miedo. El otro día alquilé una película en la que salían unos payasos locos Y la verdad es que me dan terror. Es gran pavor.
-¿Conseguirá algún día la deseada 'cara dura' de Marlon Brando?
-No somos comparables como actores. Pero, vamos, me encantaría parecerme en algo a él.
-De momento, ¿qué tal da la suya?
-Está madurando, ja, ja.
-Trabajó de locutor antes de actor y fue fotógrafo en 'Periodistas'. ¿Prefiere preguntar a responder?
-Me gusta más escuchar que hablar.
-Si fuera periodista, ¿qué le preguntaría a un tal Unax Ugalde?
-No lo sé. Me lo han preguntado todo o casi todo. (Risas).
-¿Qué no le han preguntado aún?
-No lo sé. Esta la dejo para el final.
-Ambicionaba convertirse en un estudiante de Ciencias del Mar. ¿Previó la invasión de medusas?
-Fue una idea muy bonita, pero quedó aparcada. Ahora voy sacando carnés. El de buceo, patrón de barco... Voy haciendo, poco a poco, mi camino hacia el mar.
-¿Está a salvo de todo naufragio?
-No lo creo. Muchas veces, cuando entras en un proyecto, el barco se hunde y por mucho que achiques agua no sales a flote.
-Trabajó disfrazado en un supermercado de bola de chocolate. ¿Se puso a punto de caramelo?
-Siempre hay unos comienzos y es digno estar abierto a todo trabajo. En aquel momento me lo pasaba muy bien y, sobre todo, ligaba mucho con las madres de los niños.
-¿Le chupaban mucho?
-¿Los niños! Ja, ja.
-Derrotado en importantes nominaciones, ¿los premios no son algo que se merezca uno, sino algo que le dan a uno?
-Siempre son un empujón, aunque el mejor premio es el trabajo.
-«De la noche sólo suele quedar una gran resaca». ¿Las apura bien?
-¿Siempre! ¿Hay que apurar todo en la vida!
-Hay dudas sobre el nombre de Unax. Que si fue un rey mitológico, un pastor vasco de vacas... ¿Qué le gustaría ser a usted?
-Una conjunción de los dos.
-¿Aspira a montar un rebañito?
-No. Nunca fui buen pastor. Ja, ja.
-Pese a mejorar las prácticas religiosas la tensión arterial, ¿se mantiene más tranquilo siendo ateo?
-Sí, pero yo soy uno de los mayores creyentes. Creo en el respeto y la convivencia. Hay mucha gente que se ampara debajo de una religión y luego no respeta.
-En el cine como en el sexo, ¿lo bueno siempre está por llegar?
-Sí. Así debe de ser la vida.
-Y la que dejó sin responder. ¿Qué es lo que nunca le han preguntado?
-(Risas). Deme tiempo.







