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LA CARRERA
«Se trata de la Rajalta Rajalle Hiito que ya se celebra desde hace 25 años y que, tal vez por su lejanía y sus peculiaridades, es poco conocida por aquí. De hecho creo que seremos entre 15 y 17 los esquiadores vascos que tomaremos parte este año», comenta el esquiador elgoibarrés que participa en la prueba un poco por casualidad. «La verdad es que soy aficionado al esquí de fondo o nórdico y que ya he realizado varias pruebas de este tipo como la Marcha Lunga que se celebra en Italia y en los Dolomitas austriacos pero que no tienen nada que ver con esta prueba de Finlandia. Yo ya conocía esa prueba finlandesa y a menudo comentábamos sobre ella con otros amigos esquiadores. Este año un amigo de Eibar tenía previsto acudir a esa cita pero al final no ha podido acudir y yo, de alguna manera, ocuparé su puesto».
A pesar de esa precipitación a la hora de inscribirse en la prueba, la decisión está muy meditada porque no se trata de una carrera cualquiera. «La longitud a cubrir es muy grande -440 kilómetros- y tienes que estar bien preparado. Yo soy aficionado a esa modalidad de esquí y la practico siempre que puedo en estaciones cercanas como pueden ser Candanchú o pistas francesas. Además entreno habitualmente en el gimnasio, corriendo.... No puedes ni plantearte ir si no tienes una preparación previa».
La complicación de la prueba se entiende con solo conocer unos pocos datos. La carrera empezará en la localidad de Saunavaaraa, en la frontera con Rusia y terminará en la ciudad de Tornio, donde comienza Suecia, en un enclave situado a las puertas de Laponia, en el norte de Finlandia. «Las dificultades serán muchas. La primera, que es evidente, es la distancia a cubrir y que requerirá de siete días. Yo, hasta ahora, he participado en pruebas de un día, con lo que son una distancias y un tiempo que me resulta difícil asimilar. Se deben realizar entre 65 y 70 kilómetros al día y en varias etapas invertiremos entre 9 y 10 horas esquiando. Otra dificultad añadida será el frío. Puede llegar a los 30 bajo cero de mínima y una máxima que no pasará de los 12 bajo cero, algo difícil de cubicar también para nuestras latitudes. Además los días son cortos y algunas etapas acabarán cuando ya haya caído la noche. La tercera dificultad añadida con la que nos encontraremos será la nieve. Yo no la conozco pero parece que resbala menos que la de aquí, que es a la que estamos acostumbrados y que nos obligará a avanzar de una forma más lenta pues si aquí llegamos a los 10 kilómetros por hora, allí estaremos entorno a los 8 kilómetros por hora».
En el lado positivo está la buena organización de la carrera. «Cada 15 kilómetros hay puestos de avituallamiento en los que te puedes calentar y tomar algo. Además no se trata de una competición. El objetivo es acabar y la carrera se hace en grupos de 100 esquiadores, con lo que siempre te encuentras arropado y acompañado», comenta Agirreazaldegi que cuenta, además, «con el apoyo total de la familia. Desde que comenté lo que pretendía me han apoyado». Con Alberto Agirreazaldegi ya en Finlandia habrá que esperar al próximo domingo. El día 16 estará de vuelta en Elgoibar con una larga aventura que recordar y contar.





