José Luis Rodríguez Zapatero, feliz tras la victoria electoral. /REUTERS

José Luis Rodríguez Zapatero, en el momento de depositar su voto, acompañado de su mujer. /REUTERS

Rajoy ha agradecido las muestras de cariño que ha recibido a su llegada al colegio Santa Bernardette. /REUTERS

El coordinador general de IU y candidato a la Presidencia del Gobierno, Gaspar Llamazares, ha acudido esta mañana a votar al IES Joaquín Turina, de Madrid. /EFE

La viuda de Isaías Carrasco, la última víctima de ETA, deposita un voto marcado por el dolor. /REUTERS

El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda (i), y el subsecretario de Interior, Justo Zambrana, se han encargado hoy de aportar los datos sobre cómo ha transcurrido la jornada electoral y el nivel de participación. /EFE
Zapatero tiende la mano
"Acabo de recibir la felicitación de Mariano Rajoy. Quiero agradecérsela públicamente y expresarle mi respeto". Con esta frase, José Luis Rodríguez Zapatero ha saludado a cientos de simpatizantes socialistas en la sede del partido en la calle Ferraz de Madrid y ha constatado la seguridad de que ya es el ganador de las elecciones generales. "Gobernaré para hacer realidad las aspiraciones de las mujeres, para que se cumplan las esperanzas de los jóvenes y para que los mayores encuentren el apoyo y la asistencia que se han ganado a lo largo de la vida", ha afirmado. "Los españoles han abierto una nueva etapa", ha anunciado Zapatero, quien no ha tardado en mostrar sus intenciones: "Gobernaré con la mano tendida".
El presidente del Gobierno se ha comprometido a gobernar en la próxima legislatura buscando el acuerdo social y político, tras destacar que los ciudadanos han votado a favor de "abrir una nueva etapa sin crispación" y "que busque el acuerdo en los asuntos de Estado". "Gobernaré profundizando en las cosas que hemos hecho bien y corrigiendo los errores, gobernaré esta nuevo tiempo con diálogo social y con dialogo político y no ahorraré esfuerzos para lograr siempre el apoyo social y político más amplio posible y para asegurar la colaboración entre todas las administraciones", ha añadido.
La afluencia a las urnas supera el 74%, similar a la de 2004 y superior a la de 2000
El PSC se consolida como primera fuerza en Cataluña y desbanca al PNV en Euskadi
IU baja de 5 representantes a 3 y ERC pasa de tener 8 a 2
Los españoles han dado este domingo al PSOE un respaldo suficiente para que
José Luis Rodríguez Zapatero pueda gobernar una segunda legislatura, sustentado en un grupo parlamentario que crece en tres diputados hasta obtener los 169. Pero, con más del 90% de los votos escrutados, el PP ha logrado reducir la distancia que le separaba de los socialistas: la formación que lidera
Mariano Rajoy crece en votos y gana siete diputados, con lo que su grupo parlamentario tendrá 154 integrantes.
Es, en lo sustancial, la misma radiografía que dibujaron las urnas en marzo de 2004. Cuatro años después, tras la más agria y enconada legislatura que recuerda la etapa democrática, las dos fuerzas mayoritarias logran crecer, y lo hacen a costa del resto de las fuerzas políticas: los partidos nacionalistas experimentan un fuerte retroceso, sobre todo Esquerra Republicana de Catalunya, e Izquierda Unida se desploma y pierde el grupo que tenía en el Congreso.
Las décimas elecciones generales de la etapa democrática se celebraron sin incidentes dignos de mención, aunque los españoles acudieron a votar todavía aturdidos por el 'shock' del
asesinato del militante socialista Isaías Carrasco, asesinado el viernes en su localidad de Mondragón (Guipúzcoa). La participación subió hasta el
75,37 por ciento, un índice muy similar al registrado hace cuatro años (75,66 por ciento), suficiente para satisfacer los deseos del PSOE, que desde el primer momento cifró sus expectativas de triunfo en el índice de participación.
Las empresas demoscópicas, por una vez, casi acertaron en sus pronósticos. La diferencia que separa a socialistas y 'populares' es de 3,7 puntos, menor a la que se registró en el 2004. Realizado el reparto de escaños, la distancia se ha acortado a sólo trece escaños, frente a los 16 de la pasada legislatura. La que ahora se inicia puede ser, por tanto, tan crispada o más que la anterior.
El PSOE se apunta la victoria con un 43,83 por ciento de los votos depositados en las urnas, que les dan 167 diputados, que son mayor apoyo para Rodríguez Zapatero que el que disfrutó en la anterior legislatura. Tras cuatro años de desgaste en defensa de asuntos tan polémicos como la reforma del Estado de las autonomías, la implantación de los matrimonios homosexuales o el fallido 'proceso de paz', el resultado de las urnas es un aval a la gestión realizada, pero obligará al líder socialista a revisar sus estrategias.
Enfrente, el PP gana tres puntos (40,15 por ciento de los votos escrutados) y crece en siete diputados hasta los 155 escaños. La dura y ácida oposición sin cuartel que las huestes de Mariano Rajoy han desplegado durante los últimos cuatro años les ha permitido mantener el incólumes el grueso de sus apoyos e incluso crecer, aunque no lo suficiente para evitar un nuevo gobierno socialista. Los 'populares' deberán decidir ahora como leen los resultados: si como la segunda derrota consecutiva de Rajoy o como un éxito por el crecimiento en votos.
Polarización
El muy alto grado de tensión que ha vivido la política española durante la pasada legislatura ha movilizado al electorado de los dos principales partidos. La más reñida y agria campaña electoral de la democracia, polarizada por los dos debates cara a acara mantenidos por los líderes de PSOE y PP, y el incierto resultado pronosticado por los sondeos borraron del espacio público al resto de las fuerzas políticas, que han terminado por verse castigadas en las urnas.
El primer damnificado es Izquierda Unida, que pierde un punto (cae al 3,86 por ciento de los votos), dos diputados y, con ellos, el grupo parlamentario propio. Gaspar Llamazares, que ya mostró durante la campaña su miedo al 'voto útil', fracasa en su intento de obtener un resultado que hiciera a la coalición socio imprescindible para gobernar y, por lo tanto, le otorgase a él un puesto en el Ejecutivo.
Crece el PSOE por el 'voto útil' que ha hundido a IU, pero también porque parte del electorado nacionalista parece haber optado por apoyar al PSOE frente a un PP que durante cuatro años ha hecho del 'nacionalismo españolista' una de sus banderas. De hecho, si el grupo parlamentario socialista crece es porque Cataluña y el País Vasco compensan la caída en Andalucía o Madrid. Los socialistas suben en las comunidades donde hay espacio nacionalista; el PP lo hace en aquellas autonomías sin fuerzas regionalistas.
El principal damnificado por esta situación es ERC, que pierde dos tercios de los votos obtenidos en 2004 y su grupo parlamentario de ocho diputados se esfuma: consigue tres, que se integrarán en el Grupo Mixto. En cambio, Convergencia i Unió (CiU) logró frenar su descenso, apenas perdió un punto en porcentaje de votos y conserva sus diez diputados en Madrid.
La formación nacionalista catalana se convierte en el socio ideal para que Rodríguez Zapatero apuntale la legislatura, una catástrofe para el gobierno catalán. José Montilla, pese a que el PSC ha obtenido un magnifico resultado, se ve gobernando en coalición con dos cadáveres políticos, y frente a una oposición llamada a jugar un importante papel en Madrid.
En el
País Vasco,
el PNV sufre un fuerte correctivo en las urnas, que en esa comunidad han registrado uno de los índices de participación más bajos del país, y pierde un diputado; obtiene seis, por lo que formará grupo parlamentario, el cuarto del Congreso. Por su parte, Eusko Alkartasuna pierde la mitad de los votos y el único diputado de esa formación en el Congreso.
El Bloque Nacionalista Galego mantiene sus dos diputados, y Nafarroa Bai conserva el suyo. Coalición Canaria, por último, pierde un diputado y baja a dos tras la escisión que dividió al grupo en dos formaciones distintas. Y cierra el cómputo el escaño conseguido por Rosa Díez, cuyo nuevo partido, Unión Progreso y Democracia, entra en el Congreso.