
Votemos por la libertad de elegir, por la autonomía de ideas y pensamientos, porque aquí cabemos todos, votemos porque siempre que votemos podremos exigir a nuestro gobierno correspondiente que garantice nuestro derecho a vivir en paz y porque podremos exigir lo que queremos ser. Votemos pensando en que sólo la ausencia de violencia nos hace más libres y nuestros votos, uno a uno pueden ser un grito silencioso pacífico y cívico para decirle a ETA que queremos la paz.
Busquemos entre todos, uno a uno, voto a voto, el mejor medio de decirle a ETA que Euskadi no va a permitir que nos manipulen, que nos amedrenten, que utilicen el buen nombre del pueblo vasco para defender su causa; digámosle a través del mejor instrumento que nos hemos dado, el ejercicio democrático, que no son las pistolas el medio de alcanzar nada, digámosle con nuestros votos, uno a uno, que Euskadi será libre cuando la pluralidad vasca pueda sentirse libre de la amenaza violenta, sin tener que mirar atrás para ver si alguien le apunta con una pistola sólo por pensar distinto, o por no ser lo que ellos quieren que seamos.
Votemos porque en democracia el enemigo común es quien utiliza la violencia como bandera y porque quienes creemos en la democracia sabemos que quienes se enfrentan en el ejercicio dialéctico desde los partidos son adversarios, pero nunca enemigos. Votemos por nuestros derechos, por nuestra pluralidad. Votemos por Isaías Carrasco, por su canto a la libertad de opinión, votemos por esas personas que, como Isaías, son capaces de levantar la bandera de la diferencia con valentía y en ambientes hostiles, de reclamar un espacio político y de representar con arrojo los intereses de la ciudadanía que le votó. Votemos porque son muchos los concejales y ex concejales de pueblos pequeños, como Isaías, que se lo merecen. Votemos porque cuando asesinan a una persona utilizando nuestro nombre en falso, nos asesinan un poco a todos. Votemos porque queremos defender nuestras ideas en un espacio común en el que podamos encontrarnos todos pero utilizando los recursos pacíficos que nos hemos dado.
No importa cuándo vayamos a votar, si al principio o al final de la jornada, al ir al monte o al volver de comprar el pan, antes del txikiteo o después de misa, antes del partido o justo al salir del cine, no importa cuando ejerzamos nuestro derecho de ciudadanía que nos permite ser libres. Votemos todos, solos, acompañados, con la pareja, con hijos o con padres, con tíos, hermanos, sobrinos, amigos, colegas, votemos como votemos, pero hagámoslo.
Acudamos todos a votar con la tristeza en el alma, con el pecho encogido. Votemos a quien votemos, demos nuestra confianza al sistema político, a cualquiera de las opciones partidistas que se presentan o si lo prefieren no lo hagan, pero entonces voten en blanco o voten nulo, pero votemos. Mostremos el deseo de vivir en paz y libertad, que el deseo de vivir sin violencia es un anhelo demasiadas veces pospuesto para el pueblo vasco. Utilicemos un medio pacífico para decirle a ETA que basta ya, probablemente será ejercer el derecho democrático que quieren boicotear, así que, por favor, una vez más, votemos todos. Es un pequeño esfuerzo y un gran resultado el que conseguiremos.






