
Esta vez, las encuestas se han quedado cortas. Los sondeos previnieron al PNV para que asumiera su retroceso al pasar de cuatro a tres diputados en su territorio más fiel, el único donde se salvó del fracaso en las elecciones forales del pasado mes de mayo. Sin embargo, le mantenían como primera fuerza política con el 35% de los votos. La realidad ha traído peores noticias a los jeltzales, que han tenido que conformarse con un 31% de sufragios, a 5,8 puntos de distancia de los claros ganadores. A medida que avanzaba el recuento, el entusiasmo se adueñaba de las filas socialistas y los más curiosos consultaban la base histórica de resultados electorales para confirmar su intuición: por primera vez se había alterado el equilibrio de fuerzas en un escenario que demuestra apego a las tradiciones también en las urnas.
Fue en las generales de 1986, con Felipe González como presidente del Gobierno, cuando PSE y PNV estuvieron más cerca, aunque este último le adelantó por 17.000 votos. La brecha se fue agrandando en siguientes convocatorias y hace cuatro años los nacionalistas aventajaron en diez puntos al partido que regresaba a La Moncloa. La distancia entre ambos se ha acentuado en las últimas elecciones autonómicas y en las municipales de 2007.
Los jeltzales veían venir el retroceso, aunque seguramente no de este calibre, y en las últimas semanas han cargado contra la «polarización» de una campaña que consideran alejada de los problemas reales de Euskadi. Aun así, la primera reválida electoral de Íñigo Urkullu como presidente del partido, con el plan Ibarretxe como telón de fondo, ha supuesto un batacazo que les obligará a sacar muchas conclusiones de cara a las autonómicas. Especialmente en los grandes municipios, ya que su derrota se ha fraguado en el medio urbano. Ha perdido la primera posición en Bilbao, donde el PSE avanza diez puntos, y ha quedado relegado al tercer lugar en Barakaldo al verse superado también por el PP. Más de la mitad de los votantes de la localidad fabril han dado su apoyo a los socialistas, al igual que en Ermua, Trapagaran o Sestao.
Tres votos en Getxo
Pero la victoria del PSE, que también enviará a Madrid a tres de loscuatro senadores vizcaínos, no sólo se ha escrito en sus feudos. En Galdakao y Leioa ha logrado más votos que el PNV y en Balmaseda se ha quedado a un punto de diferencia. El caso de Getxo es especialmente curioso. Los populares han sido los ganadores y aventajan por sólo tres votos al PNV, y el PSE sigue en el tercer puesto aunque gana apoyos.
El PP esperaba asistir al cambio de la relación de fuerzas sin moverse de sus posiciones, pero en el último minuto del recuento se confirmó que perdía un diputado. Aunque mantiene el 18% de los sufragios, se ha dejado casi 20.000 papeletas desde los comicios de 2004. Ezker Batua sigue sin lograr representación y entra en caída libre al perder más de la mitad de los votos. Este es el mapa que han dibujado algo más de 600.000 vizcaínos, el 67% del censo. Pese a los llamamientos a la participación de los partidos democráticos, con un fuerte componente emocional tras el asesinato de Isaías Carrasco, la abstención ha pasado del 24% al 32%. Hay que tener en cuenta que en 2004 hubo 45.000 votos nulos, la opción que defendía la izquierda abertzale, y ayer se redujeron a 6.000. Son las grandes cifras de una jornada en la que Vizcaya, más allá de la tradición, ha dado la sorpresa.






