
Cuidan todos los detalles, desde el vestido al banquete, los anillos, el fotógrafo o el viaje de novios hasta la decoración adecuada según la temporada del año en la que se celebre el enlace. Todo en tiempo récord. «Dependiendo de los gustos y las clases de personas que soliciten los servicios, en tres tardes podemos planificar todo: la primera para conocer la idea, la siguiente para presentar todas las ideas recogidas y la última para cerrar todo», explica Rafael Iriondo, organizador de bodas de Errai.
Los novios, para estar libres de estrés, lo único que tienen que hacer es expresar qué tipo de matrimonio desean; el resto corre a cargo del organizador. «Tenemos una función orientativa, les ofrecemos diferentes alternativas en función de su presupuesto y les acompañamos en la elección de todos los detalles», puntualiza Xabier Mendieta, de Liberty66.
Tiempo y tranquilidad
A la hora de enfrentarse a la maratón casamentera, la inexperiencia de las parejas se suma a la falta de tiempo impuesta cada vez más en la sociedad. De modo que no hay mejor manera para ahorrar quebraderos de cabeza y ajustes de agenda que disponer de un servicio que te lo da todo hecho.
Y es que contratar a un organizador es sinónimo de tranquilidad para el futuro matrimonio. «No comprometes a ningún familiar o amigo y además te aseguras de que todo lo planeado va a salir bien, que van a estar todos los proveedores en la hora y lugar exactos», destaca el coordinador de bodas.
Lo mejor de todo es que la mayoría no cobran a los novios por sus servicios. El beneficio que obtienen estas empresas es la comisión que les pagan los proveedores con los que trabajan. Alguna de ellas, como Liberty 66, se embolsa únicamente una cuota de inscripción de 60 euros por su trabajo.






