Pero en ese mercado de ofertas y demandas y similares, hay una sección que yo suelo leer de vez en cuando con cierto interés. Se titula 'Futurología' y en ella aparecen todos los días docenas de anuncios de videntes, futurólogos, tarotistas y otros especialistas de la adivinación que se dedican a solucionar todo tipo de problemas, ya sean de salud, dinero o amor. Pero, por el número de anuncios similares, observo con curiosidad que uno de los asuntos que llama la atención de estos profesionales es el problema concreto de las parejas rotas.
Pero no crean ustedes que los solucionadores de este problema se limitan a prometer arreglos a largo plazo. Es cierto que la mayoría de los anuncios ofrecen la recuperación de la pareja perdida sin meterse en compromisos, es decir, sin concretar plazos o garantizar resultados, pero he leído dos o tres anuncios que van mucho más allá en sus ofertas. Algunos han llegado a sembrar la intriga en mi mente.
Uno de los que se atreven a formular promesas concretas afirma en el texto que la recuperación se conseguirá «inmediatamente». Y si hemos de traducir el adverbio tal como aparece definido en el diccionario, este vidente asegura la recuperación «al instante». Es decir, que cuando el cliente (o la clienta) llegue de vuelta a su casa se va a encontrar a su pareja arrodillada en el felpudo y con un ramo de flores en la mano. El otro especialista, en cambio, no es tan rápido, pero tampoco menos expeditivo, porque garantiza la recuperación de la pareja «en 24 horas», lo que a mi juicio no es mucho esperar. Porque un día de plazo con la garantía del éxito ofrece la posibilidad de pasar una noche de ilusión y un amanecer feliz.
Después de estas lecturas, yo me pregunto: ¿por qué los jueces que intervienen en los problemas sentimentales no tienen a su lado a uno de estos videntes capaces de resolver estos conflictos inmediatamente o a lo sumo en 24 horas? ¿Saben ustedes lo que se ahorrarían en gastos, trámites y disgustos?









