
Las explicaciones a lo sucedido hay que buscarlas, en primer lugar, en la profunda borrasca situada en aguas de Gran Sol, que en su desplazamiento por la Islas Británicas y Francia generó un «paquete de olas» de grandes dimensiones, algunas de ellas superiores a dieciséis metros de altura, así como fuertes rachas de vientos, explica Miguel Ángel Manjón, de la Agencia Estatal de Meteorología del País Vasco.
El tren de olas procedente de la borrasca atlántica comenzó a dejarse sentir con especial intensidad en aguas de la costa vasca durante la madrugada. «A la mar de fondo que había se le unió una mar muy gruesa causada por el viento reinante, de tal forma que la altura de las olas se incrementó todavía más. Y por si todo ello no fuera suficiente -agrega Manjón-, coincidió que ambas circunstancias confluyeron en el periodo en el que la marea estaba subiendo. Fueron estos tres elementos los que hicieron que el mar batiera con gran virulencia».
El meteorólogo precisó que en la costa guipuzcoana la ola más alta alcanzó una altura de 11,5 metros, mientras que frente al puerto de Bilbao se midieron de hasta 12 metros. En alta mar, también en aguas vizcaínas, a veinte millas de distancia de tierra, se estima que las olas superaron los 16 metros de altura. Dimensiones importantes, pero no de récord nacional, como ocurrió en Cabo Vilán, en La Coruña. Se registraron olas 'significantes' de 12,7 metros -basadas en la media entre las 33 más fuertes de las últimas cien contabilizadas-, que podían responder realmente a masas de 20 metros de altura en alta mar.
El viento alimentó el oleaje con rachas de casi 120 kilómetros por hora en Matxitxako y 96 en Lekeitio. Las previsiones indican que el temporal durará en las costa vasca hasta mañana, aunque cada vez más debilitado. La ola 'significante' se reducirá a 4 metros a lo largo del día de hoy y se espera que en pocas jornadas alcance valores normales.









