Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Sociedad

SOCIEDAD
Los tres miedos del afectado
13.03.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Los temores y las sombras cambian con el tiempo. La activista María José Fuster explicó ayer en Encuentros con la Salud que, tradicionalmente, las personas que recibían un diagnóstico de VIH-sida se enfrentaban a dos temores. En un tiempo en que saberse portador de la enfermedad era tanto como una sentencia de muerte, los infectados tenían que aprender a superar el horror que producía contemplar el paulatino deterioro de la salud y el de la llegada de un final irremediable.

Hoy, en un tiempo objetivamente mejor, saberse infectado conlleva otras pesadillas, algunas las mismas que antes. «Cada semana atiendo a nuevas personas que acaban de ser diagnosticas y me encuentro con tres miedos fundamentales: al deterioro físico, al comienzo del tratamiento y al rechazo». La información permite disipar toda duda sobre la terapia y sus consecuencias. El estigma del sida es cuestión aparte. «Con información puede superarse, pero lo cierto es que sólo un 2% de las personas logra deshacerse de él». Pesa demasiado.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS