
Con las olas azotando fuertemente en medio de un mar desafiante, las fotografías enviadas por nuestros lectores a El Correo Digital exteriorizan la consistencia de esta ruina industrial, aún erguida y capaz de mantenerse en pie; pero también evidencian la fragilidad a la que estuvo sometida a lo largo de su centenaria vida. «Qué pena que el mar se lo haya llevado», es la frase que más utilizan los lectores para acompañar unas imágenes para el recuerdo. El Ayuntamiento de Muskiz se resiste, sin embargo, a que el viejo cargadero quede en la memoria de sólo unos pocos y ya ha anunciado que lo reconstruirá.









