La labor de esta ingeniería será «clave» para que la llegada del metro ligero no genere problemas circulatorios de calado, según explican los portavoces municipales. La empresa analizará cada tramo, giro e intersección para saber cuáles son los puntos críticos. «En teoría el tranvía tiene prioridad, pero hay que intentar ajustar los tiempos al máximo para que no se generen retenciones si el disco se pone en rojo para los coches,», explican los técnicos.
Al mismo tiempo, el Gobierno vasco pretende realizar en otoño una campaña informativa sobre el tranvía. En ella se recordará, entre otras cuestiones, que los conductores no deben invadir con sus vehículos los carriles de los convoyes ni aparcar sobre las vías.





