
LOS DATOS
Se trata de problemas diferentes que se abordan con respuestas de diverso tipo. «Ejercemos como mediadores entre las ofertas y demandas de empleo y velamos por el cumplimiento de los derechos y deberes de los trabajadores. También ofrecemos información y derivamos a los interesados hacia ofertas y recursos laborales y les ayudamos a buscar vivienda», aclaró Rico.
Vales de comida
En la oficina de Cáritas también se atiende a las personas que están en Llodio como transeúntes. Reciben información para cubrir sus necesidades y suelen hacer uso del servicio de ropero, que se encuentra en el mismo edificio. Desde 2002, Cáritas mantiene un protocolo de atención a este tipo de personas. Se les entrega un vale de comida y un billete de tren para viajar hasta Bilbao o Durango, donde se encuentran los albergues en los que pueden pernoctar. También reciben atención farmacológica si están en tratamiento médico.
Este colectivo está mayoritariamente integrado por hombres solteros o separados de entre treinta y cincuenta años. También hay mujeres en el colectivo, aunque son minoría. No suelen mantener relación con sus familias ni con sus lugares de origen. Muchos padecen problemas añadidos a la falta de recursos, como enfermedades o el hecho de pertenecer a minorías étnicas.
Rico puntualizó en este sentido que «Cáritas no sólo pretende acoger y asesorar a quienes lo necesitan, también busca integrar y promocionar a las personas a través de sus proyectos de intervención social». Para lograr esos objetivos, 52 personas colaboran de forma desinteresada como voluntarios a través de distintos programas de alfabetización, apoyo a menores y de inserción laboral, entre otros. Por ejemplo, hay clases de lengua y cultura para extranjeros. En ellas participan treinta y ocho personas, hombres y mujeres del Sáhara, Costa de Marfil, Rumanía, Marruecos y Argelia.





