
EL PROYECTO
«La estructura está ya finalizada y, en la actualidad, estamos tabicando y preparando un apartamento piloto», detalló e EL CORREO, Ramón Balluerca, uno de los impulsores del proyecto. Su puesta en funcionamiento se hará, eso sí, con menos capacidad de la fijada en el proyecto inicial. Y es que de las 144 establecidas al principio, al final se habilitarán «poco más de cien». «Hemos preferido hacer menos, pero más amplias y confortables», justificó el promotor.
La superficie media de cada estudio -con cocina equipada, baño y, salón y una o dos habitaciones- rondará los 70 metros cuadrados. Aunque «aún es pronto» para hablar de tarifas, Balluerca anticipó que el alquiler mensual se cotizará a unos 1.200 euros. El aparthotel admitirá todo tipo de estancias, desde tres días a cuatro meses. Los clientes tendrán a su disposición una cafetería y un restaurante y podrán disfrutar de los servicios de un centro de pilates y de un balneario.
25 años de litigio
El edificio, que ha puesto fin a veinticinco años de litigios entre el primer propietario del terreno y el Ayuntamiento y a, al menos, dos planes anteriores fallidos, es un diseño de los arquitectos locales Óscar Luquin, Luis Armentia y Felipe Sáez de Gordoa. Han proyectado un moderno inmueble de aluminio en color bronce y vidrio de control solar en su cara exterior. Su planta es triangular con los vértices redondeados. El establecimiento, de tres alturas, albergará en su interior dos coloristas patios descubiertos. Uno será duro y, el otro, ajardinado y con un estanque. Los promotores no han resuelto aún si ellos mismos gestionarán el negocio o si, por lo contrario, pondrán esa labor en manos de una cadena hotelera.
De cumplirse su previsión de abrirlo dentro de un año, habrán pasado casi seis lustros desde que el constructor Agustín Churruca planteó el primer proyecto para ese solar, lo que deparó duros enfrentamientos con el Ayuntamiento que se zanjaron en los tribunales.





