Esta plantación ya suscitó la polémica el año pasado en las Juntas Generales. Un vecino de Carranza solicitó una subvención foral que en un primer momento se le concedió, pero un informe técnico denegó la ayuda económica por considerar que el eucalipto no es una especie adecuada para esta zona, menos aún a una altura de unos 400 metros.
La Diputación afirmó entonces que la plantación estaba autorizada aunque no se apoyaría con fondos públicos. «Ahora hemos sabido que se está ahoyando el terreno, y ya no es tiempo de repoblar con frondosas ni coníferas», dice Aldecoa. A su juicio, lo importante es «recuperar la vegetación de hayedos, robledales y castañares, que son las masas más escasas en Ordunte y sin embargo deberían ser su seña de identidad». La institución foral ha puesto en marcha un plan para recuperar la flora autóctona en Gallazor y La Argañeda, pero al mismo tiempo «opta por proseguir con plantaciones masivas de pino insignis» y autorizar las de eucaliptos, critica.









