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La amenaza de cierre sobre Petronor siembra la alarma entre los empleados
El comité de empresa se reúne hoy con el alcalde de Muskiz para conocer los motivos de la petición municipal

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La amenaza de cierre sobre Petronor siembra la alarma entre los empleados
MUSKIZ. Una joven observa las instalaciones de la refinería. / FERNANDO GÓMEZ
La petición de cierre «progresivo» de las instalaciones de Petronor, solicitada el viernes por el Ayuntamiento de Muskiz, el municipio donde se enclavan, ha desatado la alarma entre los trabajadores de la refinería. El comité de empresa tomó ayer cartas en el asunto y exigió sendas reuniones urgentes con la dirección de la petrolera y el alcalde para aclarar la cuestión. Ambas citas se celebrarán hoy. «No entendemos cómo de buenas a primeras, y sin aviso previo, salta a la luz pública algo tan grave que puede afectar a miles de empleos», explicaron los sindicatos.

Los representantes de los trabajadores se sentarán en primer lugar con los responsables de Petronor para conocer de primera mano si la fábrica no se ajusta realmente a la normativa ambiental, como argumenta el Consistorio para pedir el desmantelamiento del complejo. Después, a las 12.30 horas, la reunión será con el alcalde, Gonzalo Riancho, de EA. «Nos preocupa la actitud beligerante que parece haber tomado el Ayuntamiento contra la refinería en su conjunto, porque ya no concede licencia ni para una nueva depuradora de aguas residuales, y queremos que nos expliquen los motivos», aclararon los portavoces de los empleados.

La discusión sobre la continuidad de Petronor en Muskiz se desató el viernes, cuando la junta de gobierno local aprobó la presentación de once alegaciones al expediente de Autorización Ambiental Integrada (AII) de la planta, un permiso que otorga el Gobierno vasco y que las empresas potencialmente contaminantes precisan de forma obligatoria para seguir operando. El informe municipal, aprobado con los votos de EA y pese a la oposición de su socio de gobierno -el PSE-, detectaba varias «irregularidades» legales en el funcionamiento de las instalaciones y abogaba por su «progresiva puesta en situación de fuera de servicio».

La polémica sobre la refinería, sin embargo, viene de atrás. Desde el mismo momento en que Petronor anunció su intención de ampliar las instalaciones con una nueva planta de coque. La compañía pretende invertir cerca de 600 millones de euros en un proyecto que transformará parte del fuelóleo generado durante el proceso de refino en derivados más ligeros y demandados. La futura fábrica, si es que finalmente toma forma -se está a la espera de la autorización del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco ,en manos de EA-, ocupará 15,7 hectáreas, empleará a 60 personas de forma directa y a otras 150 de forma inducida. Más de 1.200 personas, además, trabajarían de media en su construcción.

Pero la iniciativa de Petronor se ha topado con la oposición municipal y de gran parte de los vecinos. El Ayuntamiento, desde la formación del nuevo equipo de gobierno tras las municipales del pasado mes de mayo, ha denegado ya a la empresa varias licencias previas relacionadas con la planta de coque y cientos de personas se han manifestado por las calles de Muskiz para expresar su rechazo a la ampliación. El Consistorio llegó incluso a celebrar en febrero una conferencia en la que los responsables del proyecto explicaron con detalle sus características a asociaciones y ciudadanos.

2.000 trabajadores

Lo cierto es que la localidad minera mantiene una polémica relación bipolar con la refinería desde hace casi cuatro décadas. Por un lado, la fábrica ofrece miles de empleos y riqueza a la economía local, pero también contaminación, malos olores y sustos como el del escape, inocuo finalmente, que en noviembre cubrió el casco urbano de cenizas. El caso es que muy pocos en Muskiz se atreven a levantar públicamente la voz contra una planta en la que trabajan ellos mismos o algunos de sus más directos familiares.

Petronor comenzó a funcionar en 1971 con el objetivo de satisfacer la elevada demanda de productos petrolíferos que existía en España. Fue la novena refinería que se construyó en el país y en la actualidad, además de referente en la economía vasca y principal contribuyente a las arcas forales, es la más importante de las que maneja el grupo Repsol YPF. Tiene capacidad para tratar anualmente doce millones de toneladas de crudo y da empleo, sólo de forma directa, a cerca de 2.000 trabajadores.
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