
El proceso negociador entre el PSOE y el PNV circula por un camino lleno de revueltas y baches. Las dos formaciones no disimulan su interés por alcanzar pactos en una legislatura en la que los diputados de CiU o PNV se antojan imprescindibles para dar estabilidad al futuro gabinete de Zapatero, que está a siete escaños de la mayoría absoluta. En este escenario, los diez representantes catalanes y los seis del PNV pueden jugar un papel clave.
El interés por parte socialista coincide también con el demostrado por el PNV. Destacados dirigentes nacionalistas -ayer mismo lo hizo el presidente del Bizkai buru batzar, Andoni Ortuzar- no tienen problemas en admitir que su partido se sentiría muy cómodo siendo un socio privilegiado del Ejecutivo socialista los próximos cuatro años, siempre y cuando -añaden- se desarrollen proyectos estratégicos para el futuro de Euskadi.
Pero que las direcciones del PSOE y del PNV compartan el mismo análisis no significa que el pacto vaya a cerrarse sin problemas. Y el mayor obstáculo es la 'hoja de ruta' de Juan José Ibarretxe, cuyo punto culminante es la celebración de una consulta popular.
Estrategia
Los socialistas insisten en que el descarte del plebiscito supone una cuestión innegociable. «No hay posibilidad de llegar a acuerdos. No se trata de un problema de plazos ni de tiempos; es un problema de fondo», recalcó ayer el portavoz de la ejecutiva del PSE-EE, Rodolfo Ares.
Una idea que ya el propio Zapatero apuntó el 7 de marzo -dos días antes de los comicios- en una entrevista concedida a este periódico y que será la que transmitirá en persona a los dos principales líderes jeltzales, Iñigo Urkullu y Juan José Ibarretxe: no hay posibilidad de celebrar la consulta.
Fuentes socialistas señalan que, previsiblemente, la cita que se cerrará en primer lugar será con el presidente del PNV. Una reunión que será su primer 'cara a cara' y que servirá para oficializar el apoyo de los nacionalistas a Zapatero la próxima legislatura. Aunque no se ha cerrado ninguna fecha, es factible que se celebre en la primera quincena de abril.
Un poco más tarde se produciría el encuentro con el jefe del Ejecutivo vasco. El PSOE y su líder plantean diseñar contra Ibarretxe una estrategia muy similar a la desarrollada los últimos cuatro años: mano tendida en las formas pero firmeza en el fondo. Eso significa que Zapatero «no tendrá ningún problema en recibir al lehendakari en La Moncloa para volver a decirle que no siga por ese camino».
Salvo sorpresas, será una cita muy similar a la del pasado mes de octubre. Cordial, pero convertida en una especie de diálogo de sordos. Zapatero recibió a Ibarretxe al pie de la escalinata, estrechó su mano y ambos sonrieron. Tras dos horas de conversación, el líder socialista proclamó que la consulta «no se hará» e Ibarretxe insistió en mantenerla.
Pero a diferencia de entonces, ahora es la propia dirección del PNV la que está marcando distancias con la propuesta del lehendakari. El lunes, Urkullu diferenció entre el plano institucional y el del partido, una distinción que para Ares supone un ejercicio de «equilibrismo político». «Aquí hay una tensión velada entre un Ibarretxe que no quiere hacer ajustes y un partido que busca una fórmula para aparcar su 'hoja de ruta' sin desautorizarlo. Están metidos en un lío muy gordo y son ellos los que tienen que buscar una salida», se afirma desde el partido socialista, formación que no dará pasos significativos mientras el PNV no aclare de manera definitiva cuál es su postura: si la de Urkullu o la de Ibarretxe.
Hacerle el juego
Mientras tanto, las negociaciones entre PSOE y PNV se circunscribirán a cuestiones técnicas, como la muy posible presencia de un representante peneuvista en la Mesa del Congreso o la apertura de una negociación para 'blindar' el Concierto. «No tiene por qué haber problemas. Esta es una cuestión en la que nosotros estamos de acuerdo», recalcan fuentes del PSE.
Cuestión diferente es la reforma estatutaria. A un año de las elecciones autonómicas -menos si las adelanta Ibarretxe-, el PSE no tiene intención de dar pasos de calado sobre este tema. «No es una cuestión prioritaria». La dirección socialista considera que es un tema que no tiene ningún problema en discutir -«siempre hemos dicho que hay que llegar a un acuerdo entre vascos»-, pero que debe ser tratado con cautela. «Nuestro objetivo es que el debate se ciña a temas como Osakidetza o la Educación. Si nos centrásemos en el Estatuto, le estaríamos haciendo el juego al PNV», apuntan los socialistas.








