
DATOS
«Nuestros objetivos son operar la central de forma segura y fiable, lo más estable posible y obtener licencia de funcionamiento. Estamos dedicados a eso en cuerpo y alma. Vamos a renovar el permiso». Así de seguro se mostró ayer el director de la nuclear, José Ramón Torralbo, durante la presentación del balance de 2007 y de la declaración de intenciones para el ejercicio actual.
Datos que venían a constatar la «seguridad» y «fiabilidad» de la planta sólo dos días después de que las Juntas Generales de Álava aprobasen, con los votos socialistas, una moción instando al Gobierno central a no prorrogar su vida útil y a poco más de una semana de unas elecciones que dieron como ganador al PSOE, formación que apostaba en su programa electoral por el abandono progresivo de la energía nuclear.
Todo ello, en un año en el que para tratar de conseguir el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y del Ministerio de Industria, la empresa ha previsto invertir 19,1 millones de euros en seguir modernizando unas instalaciones que ya el pasado año recibieron una inyección de 15,6. Y es que se apuesta por «proyectos de mejora, relacionados con el permiso de funcionamiento, y en principio no requeridos, pero que estamos diseñando y vamos a implantar antes de la fecha en que caduca la licencia», explicó Torralbo.
Además, como constatación de que confían en sus posibilidades de seguir operando, «Nuclenor tiene comprometidos un total de 93 millones de euros en inversiones entre los años 2008 y 2013 para la adaptación a la nueva normativa y continua modernización de la planta», apuntó.
En ello llevan trabajando desde que en 2006 presentaran la solicitud para mantener la producción. Durante este tiempo, también han incidido en el «análisis de aplicación de nueva normativa, de la más reciente. Un tema importante que no se pide en otros países a centrales que ya tienen autorización para operar 60 años».
Se trata, en definitiva, de garantizar que con «lo hecho en 2007 y con lo programado para seguir mejorando, la central se vaya colocando en una mejor posición de cara a la renovación», que quedará en manos del CSN y del Ministerio de Industria, responsable último de la ampliación de la única planta de primera generación aún abierta en España -se inauguró el 2 de marzo de 1971-.
A Nuclenor no le asusta la postura socialista de abandono progresivo de la energía nuclear, ya que «se habla de que las instalaciones estarán operables mientras dure su vida útil y nosotros pensamos que Garoña es una central plenamente vigente, como está demostrando», aseguró.
Criterios técnicos
Eso sí, dejó claro que aunque la firma respeta la moción aprobada por las Juntas Generales de Álava pidiendo que no se prorrogue el permiso, «no compartimos su postura. Desde nuestro punto de vista, que es técnico y no político, pensamos que la planta está operando de forma segura, fiable, respetuosa con el medio ambiente, cumpliendo toda la regulación existente y con una decisión clara de las empresas propietarias de hacer las cosas bien y ganarnos la confianza del público. Estaremos donde haga falta para explicar nuestro proyecto».
Ayer, con sus propias instalaciones como escenario, se dieron a conocer sus números de 2007. Un periodo en el que la central produjo 3.482,28 millones de KWh, la electricidad equivalente al 28% del consumo de Castilla y León o el 12,8% de la producción eólica de España. Y lo hizo en un ejercicio en el que la planta no operó durante 33 días -del 18 de febrero al 24 de marzo-, por la parada de recarga. En este trabajo participaron 1.687 personas de 67 empresas diferentes, al margen de las 323 que componen la plantilla de Garoña.
Una actividad que en 2007 tuvo un impacto socio-económico directo en su entorno que se cifra en «33 millones de euros en concepto de impuestos, compras, contrataciones, generación de empleo y acción social», recalcó José Ramón Torralbo.







