
Estaba rodeado de cartones, con un tetrabrik de vino al lado y sus escasas pertenencias. El hombre no respondía a las llamadas de los agentes de la Ertzaintza, que pidieron la intervención de una ambulancia. Un médico certificó que había fallecido. Según los primeros indicios y a falta de conocer el resultado de la autopsia que se le practicará en el Instituto de Medicina Legal de la Audiencia bilbaína, J.M.D.M. falleció «por causas naturales», indicó Interior.
El alcohol
«Tenía el pelo 'larguito' y aparentaba unos cuarenta y tantos años. Estaba desnudo de cintura para arriba», explica ayer Susana, camarera del Bilbobar, que pasó por delante del cajero antes de abrir el establecimiento. «No le ví bien la cara porque estaba de lado, pero espero que no sea el que yo conocía, me caía muy bien. Solía venir aquí a tomar café y un chupito de anís, y apenas hablaba. El otro día tuve que decirle: '¿Deja ya de meter dinero a la máquina!'», comentaba su compañero Richard detrás de la barra.
Según cuentan los vecinos de General Concha, algunas oficinas han optado por bloquear las puertas durante las noches de los fines de semana para evitar precisamente que se cuelen los mendigos. «El otro día en otro cajero de la esquina tuve que llamar la atención a unos chicos que empezaron a insultar a un indigente que estaba durmiendo dentro porque decían que no les dejaba sacar dinero y que olía mal», contaba Richard.
La madrugada de ayer fue fresca, pero las temperaturas no llegaron a bajar de cero. «Habrá sido el alcohol», aventuraba como posible causa de la muerte un cliente del bar Fuk, situado en la misma calle, que también se encontró con las patrullas policiales a media mañana.










