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El violín más caro rompe su silencio
El músico israelí Pinchas Zukerman ofrece en Moscú dos conciertos con un Guarnieri valorado en 4,5 millones de euros
23.03.08 -

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El violín más caro rompe su silencio
EN CONCIERTO. Pinchas Zukerman, con el violín de 250 años, anteayer en Moscú. / AP
El violín más caro del mundo, un Guarnieri valorado en 7 millones de dólares (4,5 millones euros), volvió a sonar el viernes después de 70 años de silencio. Lo hizo en la sala principal del palacete Pashkov de Moscú, enfrente del Kremlin. Fue una gala organizada por el multimillonario ruso Maxim Víktorov, el dueño del preciado instrumento musical. Acudió la flor y nata de la alta sociedad moscovita.

El honor de hacer que el violín volviese a lanzar sus exclusivas notas corrió a cargo del músico israelí Pinchas Zukerman. Le acompañaron la orquesta del teatro Bolshói y su director, Alexánder Vedérnikov. El programa del concierto incluía piezas de Bach, Mozart y Bruch, estas últimas las más aplaudidas. El magnate ruso adquirió el ex-Vieuxtemps, así se llama el violín, el 13 de febrero en la casa de subastas Sotheby's. La transacción se hizo a puerta cerrada y no se dio a conocer el precio que alcanzó la pieza. La prensa rusa, sin embargo, asegura que Víktorov pagó por el instrumento 7 millones de dólares. El precio más alto que hasta ese momento se había abonado por un violín era la mitad: 3,5 millones de dólares, por un Stradivarius llamado Hummer. Fue en Christie's hace dos años.

«En manos de virtuosos»

El ex-Vieuxtemps data de 1741. Lo creó el maestro de Cremona Giuseppe Guarneri del Gesu y perteneció al virtuoso belga Henri Vieuxtemps, que se prodigó en los teatros imperiales del San Petersburgo durante el siglo XIX. El músico belga deleitó con su portentoso violín a los zares Nicolás I y Alejandro II. «Vieuxtemps era el principal solista del emperador Alejandro II y de los teatros de San Petersburgo. Este instrumento sonó aquí en un momento de máximo esplendor de las artes en nuestro país», explicó Víktorov. Con un violín idéntico, realizado también por Guarneri, tocaba Paganini. El que poseyó Vieuxtemps pasó después a manos de André Wilmotte y en 1905 lo compró Eduard Ferdinand Küchler. Sus herederos lo mantuvieron guardado hasta que lo adquirió el empresario ruso. La última vez que en Rusia se escucharon sus melodías fue hace un siglo. Víktorov cree que un tesoro así «no debe estar expuesto en una vitrina, sino en manos de músicos virtuosos».

El Conservatorio de Música de Moscú acogió ayer el mismo concierto para que un público más amplio pudiera apreciar el sorprendente sonido del viejo violín y la maestría de Zukerman. Mijaíl Shvidkov, presidente de la Agencia Federal de Cultura y Cinematografía de Rusia, comentó el evento señalando que «demuestra que en Rusia hay dinero para comprar violines como éste». Rusia es el segundo país del mundo, por detrás de EEUU, en número de multimillonarios y Moscú la ciudad del planeta con mayor concentración de ricos.
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