
La clave residió en un material enormemente desigual, lo que provocó que el encuentro se decidiera a tacadas. Xala y Pascual encontraron una pelota de notable salida y mucho peso que resultó imposible de dominar por los derrotados. Los vencedores se mostraron intratables en el peloteo y encontraron un filón en la zaga, con un Eulate de escasos argumentos en su pegada.
Xala disfrutó de numerosas ocasiones para el remate y se lució en golpes inalcanzables. El francés rentabilizó diez tantos. Por su parte, Augusto estuvo de recadero, tirado por el suelo intentando parar el chaparrón que se le vino encima. A pesar de ello logró nueve tantos de remate y tan solo falló en dos ocasiones a pesar de jugar siempre al límite.
La diferencia se notó en la zaga, donde Pascual se anotó nada menos que siete preciosos pelotazos. Desde el inicio, Xala y Pascual marcaron el ritmo, atacaron a Eulate y éste no respondió con la contundencia debida. El marcador se puso 1-8 en un suspiro. El delantero de Tricio arriesgó de gancho, cambió de pelota y apretó el marcador, 5-8. Un error de Eulate dio opción a sus rivales a cambiar de pelota y encadenar ocho tantos consecutivos en los que Titín sufrió los inapelables remates de Xala.
Un fallo de Pascual metió de nuevo a Titín en el duelo al lograr cinco tantos, 10-16. A aprtir de ahí, el partido entró en la fase mas equilibrada. Augusto pudo canalizar su instinto rematador y alcanzar un 14-18 y 15-19 esperanzador, pero Xala resolvió el 15-20 de precioso 'besagain' para dar paso a Pascual, que de dos pelotazos dejó sentenciado el partido, 15-22, en algo menos de una hora de juego y con la sensación de que Titín tiene fino su instinto rematador, un aspecto que necesitará en plenitud el próximo domingo en el Ogueta de Vitoria en la final de parejas.
Triunfo de Capellán
Capellán y Merino volvieron a vencer con amplitud (22-9) a Del Rey y Nalda III en el choque preliminar de Haro. Superioridad del delantero de Hervías, que creó incertidumbre y huecos por todas las partes. Sin duda, fue el mejor. Su compañero, Merino, fue de menos a más. Comenzó con miedos, pero fue cogiendo confianza para conectar espectaculares pelotazos. Íñigo Nalda comenzó dominador, pero acabó algo desilusionado. Mientras que Del Rey no pudo con su rival de puesto.
La primera mitad prometía igualdad, juego duro y peloteado. El marcador registró las siguientes notas: 3-2; 3-5 y 8-5 en una reacción de Capellán que anticipaba lo que vendría después. Con juego atractivo llegaron al 12-9. Y comenzó el auténtico recital de los vencedores. Capellán atropelló a Del Rey, mientras que Merino se soltó a golpear con confianza. El fruto fueron diez tantos consecutivos que dejaron el marcador en el 22-9.






