
LOGROÑÉS CF 0 - REAL SOCIEDAD B 2
Los riojanos se están acostumbrando a vivir en el alambre, cuando parece que asoman la cabeza hacia un destino más halagüeño, vuelven a caer. Es su sino esta temporada. Los locales quieren darle emoción a la cosa y por lo visto ayer hasta la última jornada no se decidirá el futuro de los logroñeses. Así que los aficionados del equipo presidido por Eduardo Blanco se preparen, ya que hasta el último minuto el conjunto logroñés no deshojará la margarita de su futuro más inmediato.
Ayer, la Real Sociedad B se mostró muy superior a los de Rafa Sáez. Los donostiarras estuvieron muy cómodos durante los noventa minutos, con un juego rápido que desactivó las líneas de contención rojiblancas. Apenas realizaron los logroñeses dos disparos que inquietaron vagamente la meta de Ramírez. En cambio, los de Iñaki Eskisabel marcaron dos goles, obra de sus dos delanteros, Agirretxe y Viguera, y pudieron ser más, pero dos manos prodigiosas de Vilches evitaron un descalabro mayor.
Se comprobó que al Logroñés CF le cuesta un mundo llevar la iniciativa del partido, por eso, se puede explicar que los riojanos ofrezcan su mejor versión contra conjuntos que están acomodados en la zona de privilegio de la clasificación. Pero en Las Gaunas se presentó una escuadra que le gusta estar arropada y salir en velocidad. Eso obligó a los locales a llevar el peso del partido y por lo que se vio no están preparados para ello. Los riojanos estuvieron muy romos, espesos y llenos de imprecisiones. Además, el juego fue lento, lo que hacía más fácil la tarea a la Real Sociedad B.
En la escuadra vasca destacaron sobremanera su pareja atacante. Tanto Agirretxe como Viguera volvieron locos a los defensas logroñeses que intentaron vanamente tapar todos los flancos. También hay que destacar la actuación de Illarramendi, un juvenil de segundo año, que superó en el centro del campo a los mediocampistas locales.
Eskisabel dio una consigna clara a sus pupilos. Robo de balón y rapidez en buscar la espalda de David Feito y de los centrales, ya que por ahí vino casi todo el peligro visitante. Las transiciones defensa ataque de los de San Sebastián fueron rapidísimas, y eso descolocó a los de Sáez.
En dos contras
Los goles de los visitantes llegaron en dos jugadas muy parecidas. Dos contras que pillaron desguarnecidos a los locales. El primero llegó en el minuto 38 con una apertura a banda izquierda que Illarramendi aprovechó para dar el pase de la muerte a un Agirretxe que no perdonó.
El segundo subió al marcador en el 79, un pase entre Rial y Jusué lo controló Viguera que con un poco de suerte, ya que el delantero y Vilches chocaron, introdujo el balón en el fondo de las mallas. El resto se refleja en un dato. Los rojiblancos no dispararon a portería hasta el minuto 70. El que obró el milagro fue el aragonés Nacho Franco.






