
«Las tumbas contienen generalmente cadáveres, pero éstas contienen familias enterradas vivas por no tener con que alimentar a sus hijos y pagar los gastos del hogar», clama Nasser el-Hedru, uno de los múltiples empresarios desquiciados por el cerco. Su empresa de alta seguridad cerró en enero, dejando en la calle a 45 personas, al no poder recibir materia prima.
Israel mantiene cerrados los pasos fronterizos desde que en junio Hamás se hizo con el control de la Franja. «Más del 97% de las empresas han cerrado completamente», es decir, 3.900 firmas, indica el fundador y director del Comité, el diputado independiente Jamal al-Judari.
Paro y desesperación
Esta situación ha llevado al desempleo y a la desesperación a 140.000 habitantes de Gaza y causado más de 95 millones de euros de pérdidas a los empresarios, explica Al-Judari. Además, las compañías de la aislada región se ven obligadas a pagar penalizaciones por mantener en los puertos las mercancías cuya entrada impide Israel.
«Tengo esperando en Ashdod desde noviembre veinte contenedores con materia prima de Turquía, Israel y Egipto, lo que me cuesta 637 euros al día», protesta Said Abú al-Hof, fabricante de pañuelos y papel higiénico. Las autoridades hebreas sí permiten, en cambio, que entre el fabricado en su país, denuncia Said antes de preguntarse: «¿En qué amenazan mis pañuelos y papel higiénico a la seguridad de Israel?».
Pero el bloqueo no ha dañado sólo los intercambios comerciales, sino que también ha dado el golpe definitivo a la maltrecha economía de Gaza, donde el 80% de la población depende de la ayuda humanitaria. «Los palestinos viven en la miseria. Israel apenas deja entrar unos pocos camiones de arroz, harina y otras cosas que permiten subsistir» a la población, explica Sami Habibi, miembro del Comité.
«Nadie puede imaginar lo que son nueve meses de bloqueo», se lamenta El-Hedru. «A veces lo discutimos con nuestros proveedores del exterior y no entienden que nada pueda entrar en Gaza».






