De acuerdo con el texto suscrito en Sanaa, las partes acordaron «como representantes de Hamás y Al-Fatah reanudar el diálogo ente ambos movimientos para volver a la situación anterior a los incidentes en Gaza», en alusión al gobierno de unidad suscrito entre las dos facciones el pasado mayo. El documento de referencia corresponde a un escrito formulado por el presidente yemení, Ali Abullah Saleh, distribuido en siete puntos, y que aspira a retomar aquella situación previa a junio de 2007.
El acuerdo, que fue sellado por el alto negociador del movimiento islamista Moussa Abú Marzuk y el representante oficial de la corriente nacionalista Asma al- Ahmed -ambos de segunda fila- confirman la «unidad del pueblo palestino, de su territorio y de su autoridad». Las conversaciones, en todo caso, alcanzaban ayer un grado de entendimiento después de días de complicaciones surgidas en los encuentros iniciados el pasado miércoles y que a punto estuvieron de acabar en una ruptura.
De acuerdo con el testimonio de Ayman Taha, portavoz de Hamás en Gaza, el diálogo se retomará «el 5 de abril en los territorios palestinos, en función de la iniciativa yemení». «Por supuesto -explicaba Taha- habrá más reuniones en los próximos días entre Hamás y los oficiales yemeníes, y entre la formación radical y Al-Fatah orientadas a debatir las cláusulas de la iniciativa firmada». «Apreciamos ampliamente los esfuerzos del presidente Ali Abdullah Saleh para salvar la brecha que divide a los palestinos -añadía el representante del partido islamista-. Haremos lo que podamos para que ese gesto acabe en éxito».
Otro oficial del grupo radical, que rehusó ser identificado, reclamó también que los idénticos principios de conciliación y para compartir el poder, que se aspiran a aplicar en la franja de Gaza, sean también funcionales en los territorios de Cisjordania, bajo el control de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) dirigida por el partido de Mahmud Abbas.
Paralelamente a la noticia de un principio de acuerdo entre las facciones enfrentadas, en Jerusalén, el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, reiteró ayer tras reunirse con líderes hebreos y palestinos su compromiso con la seguridad de Israel y con la creación de un Estado palestino, para advertir a continuación de que para alcanzar la paz ambas partes tendrán que llevar a cabo «concesiones dolorosas».
Desde su llegada al país hebreo el sábado por la noche, Cheney realizó un maratón de entrevistas centradas en gran medida en valorar las amenazas regionales -léase las procedentes de Irán y Siria- y dar un impulso al proceso de paz en esta convulsa región. En el desarrollo de su agenda, el 'número dos' de la Casa Blanca se reunió con el primer ministro israelí, Ehud Olmert; el presidente del país, Simón Peres; el jefe de la oposición, Benyamin Netanyahu, y la jefa de la diplomacia judía, Tzipi Livni.
Tras su encuentro con Peres, el dignatario norteamericano declaró que Washington está «activamente involucrado en tratar las amenazas que vemos emerger en la región, que no son amenazas sólo para Israel, sino también para Estados Unidos». El presidente Bush «está muy preocupado porque Siria provea de armamento» a la milicia libanesa Hezbolá, que se enfrentó al Estado judío en el verano de 2006, indicó.
Reunión con Abbas
Poco después, Cheney se trasladó a territorio cisjordano para entrevistarse con el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, y su primer ministro, Salam Fayad. Al llegar a Ramala declaró que «el presidente Bush es el primer presidente de EE UU que adopta el principio de establecer un Estado independiente que viva en paz y sea capaz de vivir. Nuestra Administración está comprometida con este objetivo», aseguró.
Por su parte, Abbas señaló tras el encuentro que aprecia enormemente los esfuerzos que realiza EE UU para alcanzar la solución de dos estados. Sin embargo señaló que «la paz y la seguridad en la región no puede conseguirse a través de la ampliación de asentamientos, creación de puestos de control y ofensiva militar en Gaza y los arrestos e incursiones en Cisjordania».
El presidente de la ANP defendió la «necesidad de una paz que trate todos los asuntos relacionados con el estatus permanente, incluido Jerusalén y los refugiados». Pero también aprovechó la ocasión para volver a condenar los ataques de cohetes a Israel desde la Franja y dijo que «si se alcanza la paz, ésta será capaz de vencer a los poderes del extremismo y el terrorismo».







