Uno confirma que después de tres décadas de democracia y de la salida de nuestras tropas de Irak y del divorcio exprés y de las leyes de paridad y de la violencia de género y de los estatutos de autonomía y de las reformas de esos estatutos seguimos estando en la España procesional de Franco que se escandaliza porque una parejita se ha metido mano en un balcón y se ha dado besos 'con lengua y todo'. 'Besos con lengua' y 'meterse mano' ¿Desde cuándo hace que no oía yo esas genuinas y aparatosas y torpes expresiones que me trasladan a mis trece años y a las confesiones de aquella época en que agonizaba la dictadura? A las televisiones de nuestra democracia ya sólo les ha faltado hablar de 'tocamientos', de si 'hubo o no hubo tocamientos impuros' en dicho balcón.
Uno siempre ha pensado que España es de derechas y se lo viene a confirmar el hecho de que es sólo la derecha la que se cree que es de izquierdas la España de Zapatero. Yo creo que con Zapatero está toda la derecha que no pudo o no se atrevió a ser de izquierdas cuando más había que serlo: en el franquismo y la Transición. Está Antonio Banderas, que sale en las teles con un capirote de costalero más grande que el de Trillo. Está toda esa peña que explica muy seria que en los balcones de las procesiones donde se daban el lote Kiko y Tesi no se puede fumar ni comer ni beber ni andar en mangas de camisa. Un país que se deja escandalizar por el hijo de la Pantoja debe ser expulsado de la Unión Europea. Sí, somos todos muy rojos.






