
Miembros de Protección Civil acompañaron a los damnificados en la recogida para evitar que pudieran sufrir algún percance con los escombros. Los técnicos no consideran, en principio, que será necesario demoler los edificios. Los residentes recurrieron también a planchas de madera y plásticos para cubrir ventanas y grietas y proteger de ese modo el interior de sus hogares de la intensa lluvia y el granizo que, como en gran parte de España, azotó también la localidad riojana.
En la calle Gallarza, donde ocurrió la explosión y que sufrió una gran devastación, las labores de desescombro y limpieza han continuado durante todo el fin de semana. Ayer a mediodía, una grúa de los Bomberos se encargó de retirar algunos restos de la fachada posterior de la casa-cuartel de la Guardia Civil para evitar la caída de cascotes sobre los peatones y vehículos que ya circulan por la vía afectada. A la zona también acudieron los propietarios de los establecimientos comerciales afectados por la explosión. Los comerciantes se dedicaron a recoger los artículos que se salvaron de la explosión antes de cerrar sus locales de forma provisional mientras duran las obras de reparación.
El Ayuntamiento de Calahorra mantuvo ayer abierta la oficina de información para recoger las solicitudes de indemnizaciones por daños en viviendas, locales y vehículos, donde ya se han presentado unas 600 reclamaciones, según la Delegación del Gobierno en La Rioja. Los vecinos y los guardias civiles desalojados del cuartel volvieron a dormir la pasada noche en casas de familiares y amigos, aunque en breve podrán alojarse en los dos albergues municipales, en una serie de plazas que el Consistorio espera tener listas mañana.
La bomba estaba compuesta por unos setenta kilos de un explosivo aún por determinar. El vehículo en el que fue colocada -un 'Honda Civic' azul- había sido robado a punta de pistola el viernes por la mañana en el alavés Puerto de Herrera. Dos encapuchados asaltaron a una pareja que se disponía a practicar senderismo y, tras apoderarse de su coche, la dejaron atada a un árbol cerca del monte Toloño. A las 13.30 horas, la DYA en Bilbao recibió una llamada de teléfono en la que un etarra anunció que en media hora iba a explotar una bomba junto al cuartel de Calahorra.
Heridas leves
Los agentes desalojaron el edificio policial, las casas cercanas y de establecer un cordón de seguridad de trescientos metros alrededor del artefacto. A las dos de la tarde se produjo la explosión, que provocó heridas leves a un guardia civil y un menor, además de a una quincena de personas que sufrieron cortes por la rotura de cristales.
La explosión fue tan potente que el vehículo usado para alojar la bomba se desplazó a treinta metros de distancia y abrió en el suelo un boquete de tres metros de diámetro. En la tarde del viernes, la Ertzaintza recibió una llamada anónima de un terrorista concretando el punto el que se encontraban retenidos los propietarios del 'Honda Civic'.
Los investigadores atribuyen el atentado al mismo comando que ha actuado en los últimos meses en el País Vasco y del que apenas se dispone de información. A la célula se le vincula con el asesinato de Isaías Carrasco, cometido el 7 de marzo en Mondragón, con varios ataques a sedes judiciales y con los intentos frustrados de asesinar a miembros de la Ertzaintza mediante la colocación de bombas trampa. Se sospecha que el grupo cuenta con un local seguro en Euskadi en el que prepara las bombas y oculta los vehículos utilizados en los atentados.






