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La bomba de Calahorra dejará a muchos afectados sin casa durante varios meses
Unas seiscientas personas han presentado reclamaciones por daños en viviendas, comercios y vehículos
24.03.08 -

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La bomba de Calahorra dejará a muchos afectados sin casa durante varios meses
ENSERES. Un vecino de uno de los inmuebles afectados por el coche bomba saca algunos artículos personales de su casa. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Los vecinos de los cuatro inmuebles desalojados a causa de los daños provocados por el coche bomba que ETA detonó el pasado viernes en Calahorra junto al cuartel de la Guardia Civil pudieron regresar ayer durante unos minutos a sus casas para recoger más pertenencias personales y también para proteger sus viviendas de las inclemencias del tiempo. En un principio no se había previsto que los residentes volviesen a sus domicilios a llevarse más enseres -tras la acción terrorista lograron entrar a por los más urgentes-, pero entre la tarde del sábado y la mañana de ayer volvieron a registrarse numerosas peticiones, tras conocerse que, posiblemente, muchos vecinos tardarán varios meses en poder habitar de nuevo sus hogares. Unas 40 familias se encuentran afectadas por los destrozos.

Miembros de Protección Civil acompañaron a los damnificados en la recogida para evitar que pudieran sufrir algún percance con los escombros. Los técnicos no consideran, en principio, que será necesario demoler los edificios. Los residentes recurrieron también a planchas de madera y plásticos para cubrir ventanas y grietas y proteger de ese modo el interior de sus hogares de la intensa lluvia y el granizo que, como en gran parte de España, azotó también la localidad riojana.

En la calle Gallarza, donde ocurrió la explosión y que sufrió una gran devastación, las labores de desescombro y limpieza han continuado durante todo el fin de semana. Ayer a mediodía, una grúa de los Bomberos se encargó de retirar algunos restos de la fachada posterior de la casa-cuartel de la Guardia Civil para evitar la caída de cascotes sobre los peatones y vehículos que ya circulan por la vía afectada. A la zona también acudieron los propietarios de los establecimientos comerciales afectados por la explosión. Los comerciantes se dedicaron a recoger los artículos que se salvaron de la explosión antes de cerrar sus locales de forma provisional mientras duran las obras de reparación.

El Ayuntamiento de Calahorra mantuvo ayer abierta la oficina de información para recoger las solicitudes de indemnizaciones por daños en viviendas, locales y vehículos, donde ya se han presentado unas 600 reclamaciones, según la Delegación del Gobierno en La Rioja. Los vecinos y los guardias civiles desalojados del cuartel volvieron a dormir la pasada noche en casas de familiares y amigos, aunque en breve podrán alojarse en los dos albergues municipales, en una serie de plazas que el Consistorio espera tener listas mañana.

La bomba estaba compuesta por unos setenta kilos de un explosivo aún por determinar. El vehículo en el que fue colocada -un 'Honda Civic' azul- había sido robado a punta de pistola el viernes por la mañana en el alavés Puerto de Herrera. Dos encapuchados asaltaron a una pareja que se disponía a practicar senderismo y, tras apoderarse de su coche, la dejaron atada a un árbol cerca del monte Toloño. A las 13.30 horas, la DYA en Bilbao recibió una llamada de teléfono en la que un etarra anunció que en media hora iba a explotar una bomba junto al cuartel de Calahorra.

Heridas leves

Los agentes desalojaron el edificio policial, las casas cercanas y de establecer un cordón de seguridad de trescientos metros alrededor del artefacto. A las dos de la tarde se produjo la explosión, que provocó heridas leves a un guardia civil y un menor, además de a una quincena de personas que sufrieron cortes por la rotura de cristales.

La explosión fue tan potente que el vehículo usado para alojar la bomba se desplazó a treinta metros de distancia y abrió en el suelo un boquete de tres metros de diámetro. En la tarde del viernes, la Ertzaintza recibió una llamada anónima de un terrorista concretando el punto el que se encontraban retenidos los propietarios del 'Honda Civic'.

Los investigadores atribuyen el atentado al mismo comando que ha actuado en los últimos meses en el País Vasco y del que apenas se dispone de información. A la célula se le vincula con el asesinato de Isaías Carrasco, cometido el 7 de marzo en Mondragón, con varios ataques a sedes judiciales y con los intentos frustrados de asesinar a miembros de la Ertzaintza mediante la colocación de bombas trampa. Se sospecha que el grupo cuenta con un local seguro en Euskadi en el que prepara las bombas y oculta los vehículos utilizados en los atentados.
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