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Política

LOS NACIONALISTAS CELEBRAN EL ABERRI EGUNA
El PNV evita hablar de la consulta en el Aberri Eguna y pide a Zapatero un «pacto singular»
Urkullu aspira a firmar «un buen acuerdo», aunque no le guste a EA, e Ibarretxe promete una «formulación democrática» del derecho a decidir

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FRENTE A FRENTE. Urkullu e Ibarretxe bromean a su llegada a la Plaza Nueva. / FOTOS: IGNACIO PÉREZ
El PNV aspira a negociar con el presidente del Gobierno un «acuerdo singular» que permita «dar un nuevo paso de gigante en el autogobierno». Para ello, Iñigo Urkullu emplazó ayer a José Luis Rodríguez Zapatero a que comience a pronunciar «'síes' en vez de condiciones» y respete la «voluntad de la ciudadanía vasca», entendida como un «ejercicio ratificatorio de un acuerdo».

En el discurso que cerró ayer el acto político organizado por la formación jeltzale en la Plaza Nueva de Bilbao, con motivo de la celebración del Aberri Eguna, el presidente del EBB no hizo mención expresa a la consulta ciudadana prevista en la 'hoja de ruta' del lehendakari y ni siquiera llegó a pronunciar las palabras mágicas «derecho a decidir», sobre las que, minutos antes, había edificado su intervención Juan José Ibarretxe, con el que compartió cartel. Por el contrario, Urkullu incluyó en sus palabras la previsión de que el acuerdo al que eventualmente llegue el PNV en Madrid no le guste a EA, el partido que se ha convertido en las últimas semanas en el máximo valedor de la alternativa del lehendakari.

En todo caso, el propio jefe del Ejecutivo autónomo tampoco se refirió de forma explícita a la consulta, término que parece haberse convertido en un tabú para el partido nacionalista tras unas elecciones generales en las que ha perdido 117.000 votos. Sin embargo, en el horizonte de finales de junio continúa el pleno del Parlamento vasco que Ibarretxe prometió convocar con el fin de solicitar su autorización para convocar una consulta ciudadana, exista o no un acuerdo previo con el Gobierno central para sentar las bases de un proceso de normalización política.

«Nuevo tiempo»

Como si quisieran escenificar esos dos ámbitos de actuación -el del partido y el institucional- que Urkullu delimitó en sus declaraciones del pasado martes, el presidente del PNV y el lehendakari pusieron el acento en cuestiones diferentes. Ante los cientos de militantes y simpatizantes que desafiaron el frío y la lluvia para presenciar el acto político -guarecidos por la carpa gigante instalada para la ocasión-, el burukide vizcaíno reivindicó la «nación vasca», anunció la apertura de un «nuevo tiempo político» tras las elecciones generales y señaló que el objetivo de su partido es «conseguir la más alta cota de soberanía y libertad para este pueblo, la que los vascos y vascas deseen».

Sentadas estas bases, Urkullu prefirió hacer hincapié en ese nuevo acuerdo de autogobierno que ofrece a Zapatero, sobre el que, advirtió, su partido no admitirá «cepillado» alguno, en alusión al nuevo Estatut aprobado por el Parlamento catalán en 2005 y rebajado posteriormente en las Cortes. No obstante, el burukide vizcaíno también preparó el terreno ante la posibilidad de que ese eventual nuevo pacto sea interpretado como una cesión de los jeltzales ante el Estado por parte de agentes a los que citó de forma explícita: Eusko Alkartasuna, el sindicato ELA, la izquierda abertzale y la propia ETA. No van a conseguir, dijo, «que si tenemos a mano un buen acuerdo para Euskadi no lo vayamos a firmar. ¿Y que nos acusen de vender Euskadi! ¿Qué, si no, han hecho durante todo este tiempo?», pese a vivir, señaló más adelante, «a costa de lo que nosotros hemos conseguido». Urkullu recordó, además, en un claro mensaje a EA, que es el PNV «quien tiene representación» en el Congreso y el Senado.

Para Urkullu, si Zapatero respeta «la voluntad» de los vascos, reconoce «la singularidad nacional de Euskadi» y da un «'sí' a la solución al profundo contencioso vasco, como lo reconocieron el PSOE y el PP», será posible «convivir en armonía y respeto político-jurídico».

Manifiesto

Ibarretxe, en clave más soberanista, arrancó la mayor ovación de la mañana al advertir que «si alguien hace la lectura de las últimas elecciones en la línea de creer que la personalidad del pueblo vasco se va a diluir dentro de la personalidad del pueblo español, está equivocado. Euskadi no es ni será nunca una parte subordinada del Estado».

El lehendakari, que subrayó al inicio de su intervención que «tenemos que darle al pueblo vasco la paz, la palabra y el bienestar, porque la construcción social es también construcción nacional», utilizó el manifiesto aprobado por el PNV con motivo del Aberri Eguna como columna vertebral de su discurso. A partir de él, afirmó que la Euskadi del siglo XXI dependerá del proyecto futuro con el que «seamos capaces de ilusionar y comprometer a la ciudadanía vasca». Para liderar este país, añadió, «se necesitan ideas, propuestas y también tomar riesgos desde un punto de vista político en diálogo permanente y fluido con la sociedad vasca».

Sin abandonar la referencia del manifiesto jeltzale, Ibarretxe proclamó que los vascos constituimos «una nación que quiere reconocimiento en el siglo XXI» mediante el ejercicio del «derecho a decidir». Se trata, dijo, de «un tiempo para ser liderado por nosotros», pero «necesitamos aliados políticos, sociales y una sociedad potente detrás. Tenemos que llegar a ilusionar a ese 84% (de ciudadanos) que en este país cree que nos corresponde decidir nuestro propio futuro».

El lehendakari apuntó que el reconocimiento y la aceptación de la pluralidad «no puede suponer la anulación de los principios y procedimientos democráticos para que la sociedad vasca pueda tomar sus propias decisiones». Después, el jefe del Gobierno vasco empeñó su palabra y declaró «solemnemente» que concentrará todo su «esfuerzo» para lograr, tal y como se reivindica de forma textual en el manifiesto jeltzale, una formulación democrática de la capacidad de decisión de la sociedad vasca. «Os doy mi palabra de que haré lo que esté en mi mano para que este año 2008 sea el año del desbloqueo político en Euskadi», concluyó.

Hacer «política de hoy»

Ibarretxe presentó las materias transferidas a la Administración autonómica como competencias en las que ésta ejerce el derecho a decidir, e insistió en que, a más transferencias, mejor gestión.

A su vez, Urkullu, admitió de nuevo que las elecciones dejaron un «mal sabor de boca» en el PNV y volvió a incluir como una consecuencia de la «autocrítica» jeltzale la apuesta política y social anunciada por su partido bajo la denominación 'Euskadi 2020'. Se trata, reiteró, de «una toma de temperatura a nuestra sociedad para saber cuáles son sus deseos y sus preocupaciones». «Tenemos que hablar de política, sí, pero tenemos que hacer más política de hoy», con «nuevas ideas en política social, económica, de ciencia e innovación, cultural, educativa ». Será un proceso abierto, «en el que todo el que quiera podrá aportar sus ideas».
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