- ¿Los educadores están preparados para enfrentarse a los niños?
-No, en absoluto. Los niños viven con los cinco sentidos ampliados y perciben en el adulto, con sólo mirarle, todos sus fallos. Si no controla sus gestos, sus palabras... Todo eso es permeable para los críos y puede llevar a que interiormente pasen de esa autoridad.
-¿Pero es su responsabilidad?
-El educador es un profesional y no debe coger esa carrera de rebote. Como un cirujano, tiene que tener unos instrumentos adecuados para las intervenciones que deban realizar.
-¿Y cuál es el papel de los padres?
-Deben darles una educación que les ayude a ser fuertes en ellos mismos. Pero en su segundo hogar, el colegio, les deben dar el resto.
-¿En qué aspectos del niño hay que incidir?
-En la psicología y en la parte de la ética. Se ha corroborado la relación causa y efecto que el yoga produce en la educación de los niños y los adultos. Los profesores tienen que ver a sus alumnos como una unidad integral. Hace falta un poco más de sosiego, serenidad y autoestima para que el niño aprenda a encarar la vida.
-Una asignatura pendiente.
-El yoga se debería incluir como tarea en los colegios, en busca de una educación integral. Los críos necesitan ser escuchados, valorados y aceptados. La mejor inversión que podemos hacer los padres y el Gobierno son ellos, que son quienes van a hacer la sociedad del futuro. El yoga está en contra de la competencia y busca integrar en los más pequeños conceptos de unidad.
- Además de corregir malas posturas.
- Se puede conseguir reeducar los malos hábitos. Encuentran en las técnicas de relajación ese sosiego y tranquilidad que necesitan.






