Pues bien, el metro suele regalar a los clientes con cierta periodicidad una publicación de varias hojas, magníficamente impreso y editado a todo color, en el que ofrece las actividades, noticias y proyectos del suburbano, para que la respetable clientela se entere. Y los periódicos se colocan según creo en los vestíbulos para que los viajeros los cojan cuando se dirigen hacia la salida.
Me imagino que muchos lo cogerán y se lo llevaran para leerlo en casa tranquilamente, pero hay un sector que, siguiendo la máxima de mi recordado amigo y compañero Cecilio, cogen lo que le dan gratis (en este caso el Metro-Berri) y como consideran que no les sirve para nada, porque quizá no gustan de ejercitar actividad tan provechosa como es la lectura, cuando llegan al final de las escaleras mecánicas lo tiran a la papelera.
Y como al parecer son muchos los viajeros y viajeras del metro que lo hacen, cada vez que se reparte este boletín informativo, la papelera colocada al final de las escaleras aparece repleta hasta rebosar de boletines. Y los que no pueden meterlo en la papelera, se limitan a tirarlos al suelo y santas pascuas.
Yo entiendo que a muchos clientes del metro no les interese leer el periódico. Pero al menos podían tener la educación suficiente para no cogerlo. Y si lo cogen y se dan cuenta de que no les interesa, podían llevárselo a su casa y usarlo para envolver, y no tener la caradura (por no usar otro símil mas rotundo) de tirarlos en el descansillo.
Por eso sugiero a los responsables del metro que cuando repartan el boletín 'Metro-Berri' sustituyan la papelera del descansillo por un contenedor.










