
El dirigente del PP opinó que la salida a la situación en la que ha quedado su partido no ha de basarse «tanto en un cambio de nombres». «Tenemos que salir al encuentro de los demás. Estamos obligados a hacer un esfuerzo para adaptar el partido a una nueva sociedad, que nos guste o no, ha preferido votar a Zapatero», apuntó.
En su opinión, el PP debe «mirar con humildad la realidad para abordar con mentalidad ganadora el futuro». «La máscara predomina sobre el contenido», subrayó Moragas, para el que se plantea la disyuntiva de «seguir despreciando el poder fascinador de la superficie» o asumir «de una vez por todas que la máscara también puede ser el espejo del alma».
A su juicio, el cambio de registro que defiende consiste en «entender que la imagen y la actitud no son un simulacro de la verdad, sino un vehículo para multiplicar el mensaje», sin necesidad de sacrificar «los principios ni los valores».
El responsable de Relaciones Internacionales manifestó que los más de diez millones de votos logrados el 9-M es un capital «muy valioso» que obliga al PP a «mejorar, corregir y volver con fuerza para ganar».






